Contexto sobre Florencia

Florencia (en italiano: Firenze) es una ciudad situada en el norte de la región central de Italia, capital y ciudad más poblada de la ciudad metropolitana homónima y de la región de Toscana, de la que es su centro histórico, artístico, económico y administrativo. Cuenta con unos 378 239 habitantes,[2]​ y es el centro de un área metropolitana de aproximadamente un millón y medio de habitantes.

Capital de Italia entre 1865 y 1871 durante la Unificación italiana, en la Edad Media fue un importante centro cultural, económico y financiero. Conoció su época de mayor esplendor tras la instauración del Gran Ducado de Toscana bajo el dominio de la dinastía Médici[3]​.

Florencia es el núcleo urbano en el que se originó en la segunda mitad del siglo XIV el movimiento artístico denominad...Leer más

Florencia (en italiano: Firenze) es una ciudad situada en el norte de la región central de Italia, capital y ciudad más poblada de la ciudad metropolitana homónima y de la región de Toscana, de la que es su centro histórico, artístico, económico y administrativo. Cuenta con unos 378 239 habitantes,[2]​ y es el centro de un área metropolitana de aproximadamente un millón y medio de habitantes.

Capital de Italia entre 1865 y 1871 durante la Unificación italiana, en la Edad Media fue un importante centro cultural, económico y financiero. Conoció su época de mayor esplendor tras la instauración del Gran Ducado de Toscana bajo el dominio de la dinastía Médici[3]​.

Florencia es el núcleo urbano en el que se originó en la segunda mitad del siglo XIV el movimiento artístico denominado Renacimiento, y se la considera una de las cunas mundiales del arte y de la arquitectura así como también una de las ciudades más hermosas del mundo. Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1982[4]​ y en él destacan obras medievales y renacentistas como la cúpula de Santa María del Fiore, el Ponte Vecchio, la Basílica de Santa Cruz, el Palazzo Vecchio y museos como los Uffizi, el Bargello o la Galería de la Academia, que acoge al David de Miguel Ángel.

Mas sobre Florencia

Population, Area & Driving side
  • Población 253565
  • Área 102
Historial
  • Orígenes romanos

    Florencia fue fundada por Julio César como asentamiento para soldados veteranos en el 59 a. C. Se llamó Florentia y se construyó con el estilo de un campamento del ejército con las calles principales, la cardo y la decumanus, cruzándose en la actual plaza de la República. Situada en la Vía Cassia, la ruta principal entre Roma y el norte, y en el fértil valle del Arno, el asentamiento se convirtió rápidamente en una importante ciudad comercial. El emperador Diocleciano la declaró capital de la provincia de Tuscia en el siglo III d. C.

    San Miniato fue el primer mártir de Florencia. Fue decapitado alrededor del año 250, cerca de lo que hoy es la plaza de la Señoría, durante las persecuciones anticristianas del emperador Decio. Cuenta la leyenda que, después de la ejecución, él mismo recogió su cabeza y caminó a través del río Arno hasta su ermita en la colina Mons Fiorentinus,[1][2]​ donde hoy se erige la Basílica di San Miniato al Monte.

    Comienzos de la Edad Media

    Tras el establecimiento de un obispado alrededor del comienzo del siglo IV, la ciudad experimentó periodos turbulentos bajo el gobierno ostrogodo, durante el cual la ciudad estuvo a menudo afectada por la guerra entre ostrogodos y bizantinos por el control. Vivió alternativamente bajo uno y otro mando, ya que los contendientes ganaban el gobierno a través del asedio y lo perdían de nuevo. Esto pudo haber sido la causa de que la población decayera a menos de 1000 habitantes.

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    Orígenes romanos

    Florencia fue fundada por Julio César como asentamiento para soldados veteranos en el 59 a. C. Se llamó Florentia y se construyó con el estilo de un campamento del ejército con las calles principales, la cardo y la decumanus, cruzándose en la actual plaza de la República. Situada en la Vía Cassia, la ruta principal entre Roma y el norte, y en el fértil valle del Arno, el asentamiento se convirtió rápidamente en una importante ciudad comercial. El emperador Diocleciano la declaró capital de la provincia de Tuscia en el siglo III d. C.

    San Miniato fue el primer mártir de Florencia. Fue decapitado alrededor del año 250, cerca de lo que hoy es la plaza de la Señoría, durante las persecuciones anticristianas del emperador Decio. Cuenta la leyenda que, después de la ejecución, él mismo recogió su cabeza y caminó a través del río Arno hasta su ermita en la colina Mons Fiorentinus,[1][2]​ donde hoy se erige la Basílica di San Miniato al Monte.

    Comienzos de la Edad Media

    Tras el establecimiento de un obispado alrededor del comienzo del siglo IV, la ciudad experimentó periodos turbulentos bajo el gobierno ostrogodo, durante el cual la ciudad estuvo a menudo afectada por la guerra entre ostrogodos y bizantinos por el control. Vivió alternativamente bajo uno y otro mando, ya que los contendientes ganaban el gobierno a través del asedio y lo perdían de nuevo. Esto pudo haber sido la causa de que la población decayera a menos de 1000 habitantes.

    La paz volvió durante el gobierno lombardo en el siglo VI. Conquistada por Carlomagno en el 774, Florencia entró a formar parte del ducado de Toscana, con Lucca como capital. La población volvió a crecer y el comercio prosperó. En el año 854, Florencia y Fiesole se unieron en un solo condado.

    Edad Media
     
    Fachada principal de la catedral de Santa María del Fiore.

    El margrave Hugo eligió Florencia como su residencia en lugar de Lucca alrededor del año 1000. Esto inició la Edad de Oro del arte florentino. En 1013 se empezó la construcción de la Basílica de San Miniato al Monte. El exterior del Baptisterio fue revisado en estilo románico entre 1059 y 1128.

    En el siglo XII comenzó el periodo comunal y surgieron los primeros y potentes gremios del gótico, de la escuela de Giotto y de la escuela internacional, de Boccaccio y de su Decamerón.

    En este mismo siglo la ciudad se hundió en una disputa interna entre los Gibelinos, que apoyaban al emperador germano, y los Güelfos, pro papales. Estos últimos triunfaron y se dividieron en dos facciones feudales, los Blancos y los Negros, liderados respectivamente por Vieri de' Cerchi y Corso Donati. Estas luchas finalmente llevaron al exilio a los Güelfos Blancos, entre los que se encontraba Dante Alighieri. Esta disputa interna fue documentada más tarde por Dino Compagni, un Güelfo Blanco, en sus Crónicas de Florencia.

    Este conflicto político no impidió que la ciudad se convirtiera en una de las ciudades más poderosas y prósperas de Europa, con su propia moneda de oro. El florín de oro (fiorino d'oro) de la república de Florencia, que se introdujo en 1252, fue la primera moneda de oro europea en cantidades suficientes para tener un papel comercial significativo desde el siglo VII. Muchos de los bancos florentinos tenían sucursales a lo largo de Europa, y el florín se convirtió rápidamente en la moneda de comercio dominante en Europa occidental. Este periodo también vio el declive de la anteriormente poderosa Pisa, que fue derrotada por Génova en 1284 y subyugada a Florencia en 1406. El poder cambió de la aristocracia a la elite mercantil, siguiendo un movimiento anti aristocrático liderado por Giano della Bella, que tuvo como resultado una serie de leyes llamadas Ordenanzas de Justicia (1293).

    De una población estimada de 80 000 habitantes antes de la epidemia de peste negra de 1348, se dice que alrededor de 25 000 se dedicaban a la industria de la lana en la ciudad: en 1345 Florencia fue el escenario de un intento de huelga de los cardadores (ciompi), quienes en 1378 iniciaron una breve revuelta contra la oligarquía, la llamada la Revuelta de los Ciompi. Después de su supresión, Florencia estuvo bajo el dominio de la familia Albizzi (1382-1434), grandes rivales de los Médici.

    Renacimiento
     
    Epidemia de Peste Negra de 1348 en Florencia

    Cosimo de Médici fue el primer miembro de la Familia Médici en controlar la ciudad entre bastidores. Aunque la ciudad era técnicamente una especie de democracia, su poder venía de una larga red de patrocinio además de su nueva alianza con los inmigrantes, la gente nuova. Sin embargo, el nombre de su familia estaba manchado por la condición de usureros, y Cosme decidido por la redención aceptó frente al Papa la financiación del Monasterio de San Marco, prueba de lo que Cosme podía brindar para salvar su alma. El hecho de que los Médici eran banqueros del papa también contribuyó a su ascenso. Cosimo fue sucedido por su hijo Piero, que fue sucedido poco después por el nieto de Cosimo, Lorenzo, en 1469. Lorenzo de Médici nació en el momento que la familia era rica y recibió la mejor educación posible, por lo que fue un gran patrón de las artes, encargando trabajos a Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci y Botticelli. Su sueño era que la belleza y los mitos de la antigüedad clásica resurgieran, haciendo todo lo posible para que el arte florentino crezca. Lorenzo también fue un talentoso músico y trajo a Florencia a algunos de los compositores y cantantes más famosos del momento, como Alexander Agricola, Johannes Ghiselin, y Heinrich Isaac.

     
    Cosme de Médici

    Tras la muerte de Lorenzo en 1492, le sucedió su hijo Piero II. Cuando el rey francés Carlos VIII invade el norte de Italia, Piero II elige resistir; pero cuando se da cuenta del tamaño de la armada francesa a las puertas de Pisa, tiene que aceptar las humillantes condiciones del rey francés. Esto hace que los florentinos se rebelen y expulsen a Piero II. Con su exilio en 1494, el primer periodo del gobierno Médici termina con la restauración de un gobierno republicano.

     
    Girolamo Savonarola siendo quemado en la hoguera en 1498.

    Durante este periodo el fraile dominico Girolamo Savonarola se convierte en prior del monasterio de San Marco en 1490. Fue famoso por sus sermones: reconoció en el exilio de los Médici el trabajo de Dios, que les castigaba así por su decadencia. Aprovechó la oportunidad para hacer reformas políticas que llevaran a un gobierno más democrático. Su obsesiva persecución de la extendida sodomía y otros placeres mundanos influyeron y presagiaron la mayoría de las controversias religiosas de los siglos siguientes. Pero cuando Savonarola acusó públicamente al papa Alejandro VI de corrupción, se le prohibió que hablara en público, pero desobedeció y fue excomulgado. Los florentinos, cansados de sus enseñanzas radicales, se volvieron contra él y lo arrestaron. Fue declarado hereje y quemado en la hoguera en la Piazza della Signoria el 23 de mayo de 1498.

    Otra personalidad inusual fue Nicolás Maquiavelo, cuyos consejos para la regeneración de Florencia bajo un liderazgo fuerte han sido con frecuencia vistos como la legitimación de la conveniencia política e incluso del abuso de autoridad. Maquiavelo, bajo encargo de los Médici, escribió las Historias florentinas, la historia de la ciudad. Florencia destierra a los Médici por segunda vez y restablece la república el 16 de mayo de 1527.

    De nuevo restaurados con el apoyo del emperador y del papa, los Médici se convierten en 1537 duques hereditarios de Florencia, y en 1569 Grandes Duques de Toscana, gobernando por dos siglos. En toda la Toscana, solo la República de Lucca (más tarde un ducado) y el Principado de Piombino eran independientes de Florencia.

    Florencia y el Renacimiento
     
    Florencia hacia la segunda mitad del siglo XVI (Civitates orbis terrarum)

    La oleada de investigación artística, literaria y científica que tuvo lugar en Florencia en los siglos XIV al XVI fue propiciada por la preocupación por el dinero, la banca y el comercio y con el despliegue de riqueza y ocio. Simboliza un momento donde el talento humano se potencia con la atmósfera económica de la ciudad, alcanzando de esta forma el apogeo que permite que el arte se convierta en una manera de vivir.

    Un grupo de artistas florentinos se contrapone a las fórmulas de tradición y conocimiento con las que habían crecido, comienzan a concebir el mundo a partir de una nueva visión cultural y con esto se generan ciertos cambios en la arquitectura de la época. Las preguntas dejan de basarse únicamente en la belleza y lo apropiado, teniendo protagonismo también lo correcto.

    De esta forma, inicia un exhaustivo estudio de los elementos del lenguaje antiguo (órdenes, estructuras murales, relaciones espaciales) pero no buscando repetir un patrón sino intentando aplicar los métodos a los problemas actuales.[3]

    Con el dinero ganado, los Médici, banqueros muy ricos, patrocinaron a diferentes artistas como Miguel Ángel. Pero esto no era simplemente parte del afecto de la familia hacia el arte, sino que también era la forma de manifestarse e imponerse promocionando sus capacidades políticas y económicas frente al resto de las figuras políticas del momento. [4]​ Asimismo, la influencia de la Iglesia era muy poderosa, según la Biblia la usura (préstamo de dinero) era un pecado mortal, lo cual aterrorizaba a los banqueros con la condena eterna. Sin embargo había una cláusula de rescisión que permitía la salvación del infierno patrocinando obras ya sean de arte o arquitectura.[5]

    Es así como comienza una época de embellecimiento de la ciudad, modificando espacios públicos y privados y construyendo nuevos monumentos en ambos esferas.[6]​ Es conocida como la cuna del Renacimiento, si bien el primer palacio y entorno de tales características fue la ciudad de Urbino.

    Además, la crisis de la Iglesia católica (especialmente la controversia sobre el papado francés de Aviñón y el Gran Cisma), unida a los efectos catastróficos de la Peste Negra, llevaron a una revaluación de los valores medievales, dando como resultado el desarrollo de una cultura humanista, estimulada por los trabajos de Petrarca y Boccaccio. Estos hechos propiciaron una revisión y estudio de la antigüedad clásica, de la que surgió el Renacimiento. Florencia se benefició material y culturalmente de sus intercambios marítimos en conciencia social.[aclaración requerida]

    Edad Contemporánea
     
    Vista de Florencia por Carl Gustav Carus (1841)

    La extinción de la línea Médici y la ascensión en 1737 de Francisco Esteban, duque de Lorena y marido de María Teresa I de Austria, condujo a una temporal inclusión de la Toscana en los territorios de la corona austríaca. Se convirtió en una segundogenitura (derecho del segundogénito) de la dinastía Habsburgo-Lorena, que fue depuesta por los Borbón-Parma en 1801 (a su vez depuestos en 1807), y restaurados en el Congreso de Viena; la Toscana se convirtió en una provincia del Reino de Italia en 1861.

    Florencia sustituyó a Turín como capital del reino de Italia en 1865. Seis años más tarde, en 1870, después de que la retirada de las tropas francesas y la conquista de Roma, la capital fue trasladada nuevamente. Durante este breve periodo de capitalidad, el llamado Firenze Capitale, la ciudad de Florencia experimentó una considerable expansión y modernización.

    Después de duplicarse durante el siglo XIX, la población de Florencia se triplicó en el siglo XX con el aumento del turismo, comercio, servicios financieros e industria. Durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad sufrió la ocupación alemana durante un año (1943-1944) y fue declarada ciudad abierta. Los soldados aliados que murieron expulsando a los soldados alemanes de Toscana están enterrados en cementerios a las afueras de la ciudad.

     
    Calle florentina a comienzos del siglo XX

    Tuvo un papel muy importante durante esos años el famoso café de Florencia Le Giubbe Rosse desde su fundación hasta hoy. La Piazza del Mercato Vecchio fue destruida y fue renombrada Piazza Vittorio Emanuele II. Hoy se la conoce como Piazza della Repubblica, y es donde está el Giubbe Rosse. A finales del siglo XIX, la administración de la ciudad decidió arrasar el viejo barrio del Mercato Vecchio en favor de una nueva plaza dedicada a Vittorio Emanuele II, con lo que el área perdió su esplendor medieval original. Hoy en día el café literario Giubbe Rosse está publicando libros de autores italianos famosos como Mario Luzi, Manlio Sgalambro, Giovanni Lista, Menotti Lerro y Leopoldo Paciscopi.

    El 4 de noviembre de 1966, como consecuencia de las lluvias torrenciales, la ciudad sufrió la más fuerte riada de su historia cuando el Arno alcanzó 4500 m³/s, anegando el casco histórico. En algunos puntos como la Piazza di Santa Croce el agua superó los 5 m de altura. Los daños en el patrimonio histórico (Ponte Vecchio, Duomo, Signoria) fueron cuantiosos. No hubo advertencia de las autoridades, que sabían que la inundación se produciría, excepto por una llamada a los joyeros del Ponte Vecchio. En toda la ciudad hay pequeñas placas en los muros indicando el nivel máximo que alcanzó el agua.

    Entre 1968 y 1985 tuvieron lugar una serie de asesinatos perpetrados por el Monstruo de Florencia (en italiano Mostro di Firenze). Dieciséis personas fallecieron por un asesino que a día de hoy no se ha averiguado quién fue.

    «St. Patrick Catholic Church: Saint of the Day». Saint Patrick Catholic Church. n.d. Archivado desde el original el 5 de enero de 2009. Consultado el 20 de mayo de 2009.  Brucker, Gene (1998). Florence: The Golden Age, 1138-1737. University of California Press. pp. 194. ISBN 0-520-21522-2.  Benevolo, Leonardo (1960). Introducción a la arquitectura. Madrid: Hernan Blume Ediciones.  San Román, Marta (22 de febrero de 2022). «Tras las huellas de los Médici en Florencia». La Vanguardia.  Graham-Dixon, Andrew (18 de noviembre de 2018). «Cómo los Medici usaron su fortuna para abrirse las puertas al cielo». BBC.  «Florencia: la ciudad de las maravillas». La Vanguardia. 14 de mayo de 2019. 
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