Contexto sobre Cantabria

Cantabria es una comunidad autónoma española de carácter uniprovincial, reconocida como comunidad histórica en su Estatuto de Autonomía.[6]​ Limita al este con la provincia de Vizcaya (País Vasco), al sur con las provincias de Burgos, León y Palencia (Castilla y León), al oeste con el Principado de Asturias y al norte con el mar Cantábrico. La ciudad de Santander es su capital y municipio más poblado, seguido por Torrelavega. Tiene una fuerte vinculación histórica con los cántabros prerromanos, la cantabria romana, el ducado de Cantabria, las Asturias de Santillana, la Hermandad de las Cuatro Villas y la provincia de los Nueve Valles.

Cantabria está situada en la cornisa cantábrica, nombre dado a la franja de tierra existente entre el mar Cantábrico y la cordillera Cantábrica, en el norte de la península ibérica. Posee un clima oceánico húmedo y de ...Leer más

Cantabria es una comunidad autónoma española de carácter uniprovincial, reconocida como comunidad histórica en su Estatuto de Autonomía.[6]​ Limita al este con la provincia de Vizcaya (País Vasco), al sur con las provincias de Burgos, León y Palencia (Castilla y León), al oeste con el Principado de Asturias y al norte con el mar Cantábrico. La ciudad de Santander es su capital y municipio más poblado, seguido por Torrelavega. Tiene una fuerte vinculación histórica con los cántabros prerromanos, la cantabria romana, el ducado de Cantabria, las Asturias de Santillana, la Hermandad de las Cuatro Villas y la provincia de los Nueve Valles.

Cantabria está situada en la cornisa cantábrica, nombre dado a la franja de tierra existente entre el mar Cantábrico y la cordillera Cantábrica, en el norte de la península ibérica. Posee un clima oceánico húmedo y de temperaturas moderadas, fuertemente influenciado por los vientos del océano Atlántico que chocan contra las montañas. La precipitación media es de 1200 mm, lo que permite el crecimiento de frondosa vegetación. Su mayor elevación se localiza en el pico de Torre Blanca (2619 metros).[nota 4]​ La comunidad está compuesta por una sola provincia, también llamada Cantabria, y por 102 municipios; uno de ellos, Valle de Villaverde, es un exclave en Vizcaya. Tradicionalmente, su territorio se divide también en diez comarcas no oficiales.[nota 5]

Su marco geográfico queda encuadrado en buena parte del extenso territorio que correspondió a la antigua Cantabria prerromana, principal escenario de las guerras cántabras frente al Imperio romano entre los años 29 a. C. y 19 a. C. Cantabria es una comunidad rica en yacimientos arqueológicos del Paleolítico Superior, aunque los primeros signos de ocupación humana datan del Paleolítico Inferior. Resaltan en este aspecto las pinturas de la cueva de Altamira, datadas en el 37000 a. C.[7]​ y declaradas patrimonio de la humanidad por la Unesco en 1985. Esta catalogación fue ampliada en 2008 a otras nueve cavidades cántabras,[8][nota 6]​ entre las que destacan las cuatro cuevas situadas en el monte Castillo de Puente Viesgo. En 2015, también fueron reconocidos como patrimonio mundial[9]​ el Camino de Santiago de la Costa y el Camino de Liébana, categoría que incluye como bienes individuales la iglesia de Santa María de la Asunción de Castro-Urdiales,[10]​ la colegiata de Santa Juliana de Santillana del Mar[11]​ y el monasterio de Santo Toribio de Liébana.[12]​ Este último, lugar santo del cristianismo, es el centro de peregrinación del año jubilar lebaniego debido a la bula papal que recibió en el año 1512.[13]​ En total, la comunidad cuenta con quince bienes inscritos por la Unesco, desglosados en diez cavidades, tres templos y dos caminos.

La moderna provincia de Cantabria se constituyó el 28 de julio de 1778 en la casa de juntas de Puente San Miguel,[14][15][16][17][18]​ motivo que da lugar a la celebración de la festividad anual conocida como Día de las Instituciones; aunque la presente articulación territorial de la comunidad se corresponde con la de la extinta provincia de Santander, establecida en 1833 a través del Real Decreto de 30 de noviembre. La Ley Orgánica del Estatuto de Autonomía de Cantabria se aprobó el 30 de diciembre de 1981, dotando de este modo a la comunidad autónoma de organismos e instituciones de autogobierno.[19]​ Posee una asamblea legislativa denominada Parlamento de Cantabria. Su actual presidente es Miguel Ángel Revilla, del Partido Regionalista de Cantabria, después de haber pactado con el Partido Socialista de Cantabria-PSOE como consecuencia de los resultados electorales de 2019.

Mas sobre Cantabria

Population, Area & Driving side
  • Población 584507
  • Área 5321
Historial
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    Vista general del techo de polícromos de la Gran Sala de la cueva de Altamira
    Prehistoria
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    Vista general del techo de polícromos de la Gran Sala de la cueva de Altamira
    Prehistoria
     
    Bastón perforado adornado con el grabado de un ciervo hallado en la cueva de El Castillo

    La primera presencia humana en la cornisa cantábrica data de hace 200 000 años (Paleolítico). Los Homo erectus, asentados durante un período interglaciar, se organizaban en clanes seminómadas dedicados a la caza y la recolección, y fabricaban bifaces. Durante la glaciación de Würm el hombre de Neanderthal ocupó las cuevas y desarrolló una importante industria lítica (puntas, raederas, raspadores, denticulados) que será llevada a su cenit (azagayas, bastones perforados) por el Homo sapiens durante el Paleolítico Superior.

    El arte que desarrolló aquel hombre de las cavernas, rupestre y mobiliar, se encuentra a lo largo de una extensa nómina de cuevas cántabras (Altamira, El Castillo, La Pasiega, Las Monedas, Covalanas, Hornos de la Peña, El Pendo). Practicaban grabado, pintura y ciertos atisbos de escultura, representando sus presas de caza (ciervo, caballo, bisonte, reno), motivos geométricos y simbólicos, pero rara vez la figura humana y nunca sus enemigos depredadores.

    La revolución neolítica —aparición de sociedades productoras—, iniciada en el Mediterráneo, llega al Cantábrico con un importante desfase cronológico, convirtiéndolo en una región marginal en la que durante mucho tiempo coexistirán sociedades cazadoras-recolectoras y productoras (agrícolas-ganaderas). Culturalmente destaca el megalitismo, vinculado a la ganadería trashumante.

    Guerras cántabras y romanización
     
    Término augustal encontrado en el municipio de Valdeolea. Fijaba el límite entre el territorio dependiente de la ciudad romana de Julióbriga, sujeto a tributación, y los pastos adscritos a la Legio IV Macedonica, libres de tributos por su carácter militar

    Los romanos se encontraron en Cantabria con una sociedad clánica sin unidad política que habitaba en castros (poblados fortificados) y practicaba el pillaje en la Meseta para equilibrar su frágil economía. Ello, los recursos mineros, la voluntad de cerrar las fronteras del Imperio y la búsqueda de laureles de victoria llevaron a Octavio Augusto a iniciar la invasión de la región en 29 a. C. La romanización en Cantabria fue tardía, centrada en la explotación minera y ganadera, la cual marcó la disposición de las comunicaciones, dispuestas para el transporte de las mercaderías y mercancías. Como urbes solo destacan Julióbriga y Flavióbriga.

    Alta Edad Media
     
    El monasterio de Santo Toribio de Liébana, importante centro de peregrinación cristiana desde la Edad Media, guarda el Lignum Crucis y en él el Beato de Liébana redactó en el siglo VIII el Comentario al Apocalipsis

    La sociedad visigoda sucedió a la romana, y en 574 Leovigildo estableció su dominio en la Cordillera, fundando el Ducado de Cantabria como marca defensiva con capital en Amaya. A comienzos del siglo VIII la conquista islámica alcanza Peña Amaya, empujando al norte una importante inmigración hispanogoda.[1]

    En 722 la victoria de Pelayo en Covadonga permitió la constitución del Reino de Asturias, núcleo político dentro del cual se configurará la sociedad cántabra medieval: asentamiento de aldeas en los valles, implantación de una economía agraria asentada en el cereal, la vid y las frutas y triunfo del cristianismo introducirán el feudalismo en la región, con el desarrollo de señoríos religiosos vinculados a los primeros monasterios (arte de repoblación): Santo Toribio, Santa María de Piasca, Santa Juliana, Emeterio y Celedonio, San Pedro de Cervatos, San Martín de Elines.

    Baja Edad Media
     
    Batalla naval de La Rochelle (miniatura francesa del siglo XV). En ella la flota de la marina castellana, formada por naves cántabras, obtiene una victoria contundente frente a la armada inglesa, pasando el control del canal de la Mancha a manos de la Corona de Castilla

    El avance de la Reconquista hacia el sur marginó de nuevo la región cantábrica, que solo alcanzará un nuevo y relevante papel a partir del siglo XII, con la concesión de fueros a las villas marineras (San Vicente de la Barquera, Santander, Laredo y Castro-Urdiales) por parte de la corona castellana para impulsar el comercio de las lanas con el norte de Europa y asegurar las fronteras del reino. Las villas experimentan así un notable crecimiento demográfico y un desarrollo urbano alrededor de la pesca y el comercio, introduciendo el Gótico en la región (destacan las cuatro grandes catedrales). Su prosperidad los lleva a confederarse en la Hermandad de las Cuatro Villas primero y en la Hermandad de las Marismas (1296) con otros puertos del Cantábrico después, sirviendo militarmente al reino en la conquista de las ciudades andaluzas durante el siglo XIII.

    La crisis del siglo XIV tiene su reflejo en las guerras de banderizas provocadas por los diferentes linajes que tejían la estructura señorial en Cantabria en pos de la extensión de sus patrimonios (La Vega, Manrique, Velasco). Esta ofensiva señorial desangrará el territorio cántabro (en villas y valles) hasta la imposición de la autoridad real durante el reinado de los Reyes Católicos.[2]

    Durante la Edad Media se articuló la estructura administrativa cántabra a través de concejos, juntas (o valles) y merindades (Becerro de las Behetrías, 1352),[3]​ con la posterior implantación de los corregimientos como instituciones de control estatal: uno para Asturias de Santillana, Campoo y Liébana y otro para las Cuatro Villas y Trasmiera.

    Edad Moderna
     
    Rutas comerciales y pesquerías de la Hermandad de las Cuatro Villas
     
    Santander vista por Joris Hoefnagel a finales del siglo XVI. Este grabado es la imagen más antigua existente de la ciudad
     
         Partido del Bastón de Laredo
    (provincia de Cantabria)
         Merindad de Campoo
    (provincia de Toro)

    El fin de la Edad Media en el siglo XV no alterará la situación de desvertebración política y administrativa de Cantabria, compartimentada en villas y valles, realengo y señoríos, costa e interior. El siglo XVI marcará, además, la crisis de las villas marineras, afectadas por las distorsiones económicas provocadas por las guerras de hegemonía de los Austrias y por la sucesión de hambrunas y plagas entre finales de la centuria y la primera mitad del siglo XVII. Por otro lado la introducción desde América de nuevos productos agrícolas, especialmente el maíz, mejorará la precaria dieta posibilitando una recuperación demográfica que se sostendrá a lo largo del siglo XVIII. A partir de la apertura del Camino de las Harinas en 1753 Santander, convertida en el puerto de Castilla hacia América (Reales Decretos de 1765 y 1778), experimentará un fuerte desarrollo alrededor de las actividades comerciales: creación del Obispado en 1754, concesión del título de ciudad en 1755, creación del Consulado del Mar en 1785.

    Los proyectos de unidad de las comarcas cántabras toman fuerza según se aproxima el final de la Edad Moderna, partiendo de dos ámbitos. Uno, tradicional, desde el Partido de las Cuatro Villas (buscando la defensa de sus exenciones fiscales) o desde la provincia de los Nueve Valles que daría lugar a la provincia de Cantabria de 1778. Otro, vinculado a la burguesía santanderina, será el que triunfe con la creación de la provincia de Santander en 1801 y su restauración definitiva en 1833 dentro del esquema territorial implantado por Javier de Burgos.

    Siglo XIX
     
    Estatua erigida en Santander a la memoria del capitán de artillería Pedro Velarde Santillán, héroe cántabro de la guerra de la Independencia española muerto durante el levantamiento del 2 de mayo de 1808 en Madrid

    Durante el siglo XIX se inician y desarrollan procesos que configurarán la Cantabria contemporánea.

    Administrativamente se logra la unidad territorial con la formación de la provincia de Santander. Ello, no obstante, no acabará con los problemas de desvertebración e incomunicación que afecta a gran parte del territorio. Económicamente triunfa la economía mercantil santanderina hasta que, en la segunda mitad de la centuria, el declive del comercio antillano lleve a una reorientación productiva: la producción vacuna y la minería antecederán al notable crecimiento industrial del siglo XX. Socialmente es el siglo de la hegemonía burguesa, que verá aparecer a una nueva clase media y a una incipiente clase obrera con la progresiva introducción de las actividades industriales. Se inicia, además, el despoblamiento de los valles interiores, emigrando la población hacia la costa y los núcleos urbano-industriales (bahía de Santander, cuenca del Besaya, desembocadura del Asón, Castro-Urdiales) y hacia el exterior (indianos y jándalos). Políticamente se impone el liberalismo dinástico con la consolidación de la provincia, que logrará un estable funcionamiento del turnismo durante la Restauración (1874), gracias a las redes clientelares tejidas por un caciquismo que encuentra un hábitat propicio en el rural y compartimentado espacio cántabro. En los núcleos urbanos se desarrollará un pujante republicanismo y finalizando el siglo aparecen las primeras organizaciones obreras.Siglo XX
     
    El puente de Treto une la localidad de Adal y Treto (Bárcena de Cicero) con Colindres. La polémica que rodeó su construcción provocó la pérdida de la hegemonía política del distrito de Laredo-Castro por parte del Partido Liberal

    Los cambios iniciados en la anterior centuria se aceleran y profundizan, evolucionando la provincia hacia lo que será la Comunidad Autónoma creada en 1981.

    Demográficamente se certifica el virtual despoblamiento de los valles y montañas del interior alejadas de los principales núcleos y de las vías de comunicación, concentrándose la población en la costa en y las áreas urbanas. Económicamente se consolida el desarrollo industrial basado en la producción láctea, la transformación pesquera, la química y la metalurgia, que alcanza su máxima expresión mediada la centuria, iniciando entonces un lento declive que desemboca en la fuerte crisis y reconversión de los años setenta y ochenta. Prolongado período crítico que influirá en la compleja estabilización de la Autonomía. Socialmente se experimenta una notable proletarización, creándose un fuerte contraste entre áreas industriales y zonas agrarias que en los años treinta alimentó los enfrentamientos derivados en la Guerra Civil. La desindustrialización del último tercio de siglo alteró el perfil socioprofesional de la región, menguando considerablemente la población agraria, reduciendo la obrera e impulsando los sectores terciarios. Desde los años sesenta, además, se potencia una actividad turística marcada en exceso por la estacionalidad. Políticamente arrancan los impulsos democratizadores en el primer tercio de siglo, consolidándose durante la II República, período de intensa actividad política. La imposición de la dictadura franquista eliminó las organizaciones democráticas y obras, sustentándose el régimen sobre unas remozadas redes caciquiles. La recuperación de la democracia a partir de 1975 —inseparable en Cantabria de la consecución de la Autonomía— hubo de pervivir, empero, con ese viejo caciquismo envuelto ahora en el discurso de un indeterminado regionalismo y sustentado en los vínculos entre clase política y promoción inmobiliaria, forjador de nuevas redes clientelares. Política marcada, además, por las tendencias conservadoras reforzadas tras el largo y traumático proceso de desindustrialización.

    Tras la aprobación de la Constitución española de 1978 se abre la puerta al camino de las autonomías para las regiones españolas. La incipiente comunidad de Castilla y León pretendió en un primer momento integrar a la antigua provincia de Santander dentro de su proyecto estatutario, pero las presiones de los municipios y las autoridades cántabras impulsaron un proyecto de Estatuto para la región que fue apoyado por la Asamblea regional, así como por 87 de los 102 municipios cántabros. Al igual que Madrid y La Rioja, Cantabria no tuvo la concesión de la llamada preautonomía por decreto ley.[4]

    En 1979 se inicia la redacción del Estatuto, que sería aprobado por las Cortes Generales en 1981. Finalmente, el 1 de febrero de 1982 entra en vigor el Estatuto de Autonomía de Cantabria que convierte oficialmente a la antigua provincia de Santander en la comunidad autónoma de Cantabria.

    En 1998 se reforma el Estatuto de Cantabria suprimiéndose la posibilidad de incorporación de Cantabria en Castilla y León (artículo 58) y Cantabria pasa a denominarse comunidad histórica; "al eliminar el antiguo artículo 58 que regulaba, mediante un procedimiento especial, la incorporación de la Comunidad Autónoma de Cantabria a otra limítrofe, a la que le unan lazos históricos y culturales, refiriéndose con ello a la posible integración de Cantabria a Castilla y León, cuyo Estatuto, en su disposición transitoria 8ª, también contemplaba un mecanismo de integración. Por otra parte, el Estatuto deja de referirse a Cantabria como entidad regional histórica, expresión empleada por la propia Constitución para permitir la existencia de comunidades uniprovinciales, para ser sustituida por la expresión comunidad histórica".[5]

    González Echegaray, Joaquín (1998). Cantabria en la transición al Medievo. Los siglos oscuros: IV-IX XII (1º edición). Santander: Estvdio. ISBN 9788487934636.  Casado Soto, Jose Luis (1989). La Provincia de Cantabria. Asamblea Regional de Cantabria.  Coterillo del Río, R. M. (1976-77). En torno a las behetrías. Asturias de Santillana (1352-1404). Altamira. pp. 145-170.  Aparicio, Sonia (junio de 2005). «Café para todos». Consultado el 1 de agosto de 2019. «Café para todos ».  Carbajal Iranzo, Ignacio (junio de 2005). «Sinopsis del Estatuto de Cantabria». Consultado el 1 de agosto de 2019. «Sinopsis del Estatuto de Cantabria ». 
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