Contexto sobre Francia

Francia (en francés: France, pronunciado /fʁɑ̃s/ ( escuchar)), oficialmente la República Francesa (en francés: République française, pronunciado /ʁepyblik fʁɑ̃sɛːz/ ( escuchar)),[6]​ es un país transcontinental que se extiende por Europa Occidental y por regiones y territorios de ultramar en América y los océanos Atlántico, Pacífico e Índico. Su área metropolitana se extiende desde el río Rin hasta el océano Atlántico y desde el mar Mediterráneo hasta el canal de la Mancha y el mar del Norte; los territorios de ultramar incluyen la Guayana Francesa en América del Sur, San Pedro y Miquelón en el Atlántico Norte, las Antillas francesas y muchas islas en Oce...Leer más

Francia (en francés: France, pronunciado /fʁɑ̃s/ ( escuchar)), oficialmente la República Francesa (en francés: République française, pronunciado /ʁepyblik fʁɑ̃sɛːz/ ( escuchar)),[6]​ es un país transcontinental que se extiende por Europa Occidental y por regiones y territorios de ultramar en América y los océanos Atlántico, Pacífico e Índico. Su área metropolitana se extiende desde el río Rin hasta el océano Atlántico y desde el mar Mediterráneo hasta el canal de la Mancha y el mar del Norte; los territorios de ultramar incluyen la Guayana Francesa en América del Sur, San Pedro y Miquelón en el Atlántico Norte, las Antillas francesas y muchas islas en Oceanía y el océano Índico. Debido a sus diversos territorios costeros, Francia posee la mayor zona económica exclusiva del mundo. Francia limita con Bélgica, Luxemburgo, Alemania, Suiza, Mónaco, Italia, Andorra y España en Europa, así como con los Países Bajos, Surinam y Brasil en América. Sus dieciocho regiones integrales (cinco de las cuales son de ultramar) abarcan una superficie combinada de 643 801 km² y más de 67 millones de personas.[7]​ Culturalmente pertenece a la Europa latina. Francia es una república semipresidencialista unitaria con capital en París, la mayor ciudad del país y principal centro cultural y comercial; otras zonas urbanas importantes son Marsella, Lyon, Toulouse, Lille, Burdeos y Niza.

Habitado desde el Paleolítico, el territorio de la Francia metropolitana fue colonizado por tribus celtas conocidas como galos durante la Edad de Hierro. Roma se anexionó la zona en el año 51 a. C., lo que dio lugar a una cultura galorromana diferenciada que sentó las bases de la lengua francesa. Los francos germánicos formaron el Reino de Francia, que se convirtió en el corazón del Imperio carolingio. El Tratado de Verdún de 843 dividió el imperio, y Francia Occidental se convirtió en el Reino de Francia en 987. En la Alta Edad Media, Francia era un reino feudal poderoso pero muy descentralizado. Felipe II reforzó con éxito el poder real y derrotó a sus rivales para duplicar el tamaño de las tierras de la corona; al final de su reinado, Francia se había convertido en el estado más poderoso de Europa. Desde mediados del siglo XIV hasta mediados del siglo XV, Francia se vio inmersa en una serie de conflictos dinásticos con Inglaterra, conocidos colectivamente como la guerra de los Cien Años, y como resultado surgió una identidad francesa distinta. El Renacimiento francés fue testigo del florecimiento del arte y la cultura, del conflicto con la Casa de Habsburgo y del establecimiento de un imperio colonial global, que en el siglo XX se convertiría en el segundo más grande del mundo.[8]​ La segunda mitad del siglo XVI estuvo dominada por guerras civiles religiosas entre católicos y hugonotes que debilitaron gravemente al país. Francia volvió a ser la potencia dominante de Europa en el siglo XVII, bajo el mando de Luis XIV, tras la guerra de los Treinta Años.[9]​ Las políticas económicas inadecuadas, los impuestos no equitativos y las frecuentes guerras (especialmente la derrota en la guerra de los Siete Años y la costosa participación en la guerra de la Independencia de Estados Unidos), dejaron al reino en una situación económica precaria a finales del siglo XVIII. Esto precipitó la Revolución francesa de 1789, que derrocó el Antiguo Régimen y produjo la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que expresa los ideales de la nación hasta el día de hoy.

Francia alcanzó su apogeo político y militar a principios del siglo XIX con Napoleón Bonaparte, subyugando gran parte de la Europa continental y estableciendo el Primer Imperio francés. La Revolución francesa y las guerras napoleónicas marcaron el curso de la historia europea y mundial. El colapso del imperio inició un periodo de relativa decadencia, en el que Francia soportó una tumultuosa sucesión de gobiernos hasta la fundación de la Tercera República francesa durante la guerra franco-prusiana de 1870. En las décadas siguientes se produjo un periodo de optimismo, florecimiento cultural y científico, así como de prosperidad económica, conocido como la Belle Époque. Francia fue uno de los principales participantes en la Primera Guerra Mundial, de la que salió victoriosa con un gran coste humano y económico. Estuvo entre las potencias aliadas de la Segunda Guerra Mundial, pero pronto fue ocupada por el Eje en 1940. Tras la liberación en 1944, se instauró la efímera Cuarta República, que posteriormente se disolvió en el transcurso de la guerra de Argelia. La actual Quinta República fue creada en 1958 por Charles de Gaulle. Argelia y la mayoría de las colonias francesas se independizaron en la década de 1960, y la mayoría de ellas mantienen estrechos vínculos económicos y militares con Francia.

Francia conserva su condición secular de centro mundial de arte, ciencia y filosofía. Alberga el quinto mayor número de sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO y es el principal destino turístico del mundo, recibiendo más de 89 millones de visitantes extranjeros en 2018.[10]​ Francia es un país desarrollado con la séptima economía del mundo por PIB nominal y la novena por PPA; en términos de riqueza agregada de los hogares, ocupa el cuarto lugar en el mundo.[11]​ Francia obtiene buenos resultados en las clasificaciones internacionales de educación, sanidad, esperanza de vida y desarrollo humano.[12][13]​ Sigue siendo una gran potencia en los asuntos mundiales,[14]​ ya que es uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y es un Estado oficial poseedor de armas nucleares. Francia es uno de los miembros fundadores y principales de la Unión Europea y la eurozona,[15]​ así como un miembro clave del G7, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Francofonía.

Mas sobre Francia

Información básica
  • Divisa Euro
  • Nombre nativo France
  • código de llamada +33
  • dominio de Internet .fr
  • Speed limit 130
  • Mains voltage 400V/50Hz
  • Democracy index 7.99
Population, Area & Driving side
  • Población 68373433
  • Área 643801
  • Lado de conducción right
Historial
  • Prehistoria
     
    Caballo representado en la cueva de Lascaux, pintado hacia el 18 000 a. C.

    Existen importantes restos del Paleolítico inferior en el río Somme y los Pirineos tradicionales (hombre de Neandertal), así como en La Chapelle-aux-Saints, Le Moustier y La Ferrassie. Del Paleolítico superior hay abundantes vestigios de los hombres de Cro-Magnon y Chancelade, datados en unos 25 000 años de antigüedad, los cuales están ubicados en el valle de Dordoña.[1]​ Entre las más famosas pinturas rupestres del mundo están las de Lascaux y de Font de Gaume, en los Pirineos franceses.

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    Prehistoria
     
    Caballo representado en la cueva de Lascaux, pintado hacia el 18 000 a. C.

    Existen importantes restos del Paleolítico inferior en el río Somme y los Pirineos tradicionales (hombre de Neandertal), así como en La Chapelle-aux-Saints, Le Moustier y La Ferrassie. Del Paleolítico superior hay abundantes vestigios de los hombres de Cro-Magnon y Chancelade, datados en unos 25 000 años de antigüedad, los cuales están ubicados en el valle de Dordoña.[1]​ Entre las más famosas pinturas rupestres del mundo están las de Lascaux y de Font de Gaume, en los Pirineos franceses.

    En el Mesolítico algunas actividades agropecuarias fueron reemplazando en importancia a las cuevas, y en el Neolítico (desde el iii milenio a. C.) surgió la cultura megalítica (que empleó menhires, dólmenes y enterramientos). Desde alrededor del 1500 a. C. se inicia la edad del bronce, desarrollándose rutas comerciales. Se ha encontrado utillaje de la industria achelense del homo erectus de hace 900 000 a 1 000 000 años en la gruta Le Vallonnet, en el sur de Francia. La Edad del Hierro y las culturas celtas se ubican dentro del i milenio a. C.

    Antigüedad

    Hacia el siglo VI a. C., los griegos jónicos llegaron a Galia y fundaron la colonia de Massalia (la actual ciudad de Marsella), cerca de la desembocadura del Ródano, lo cual la convierte en la ciudad más antigua de Francia.[2][3]​ Al mismo tiempo tribus gálicas comenzaron a penetrar el este y el norte de Francia, extendiéndose así gradualmente al resto del país entre los siglos V y III a. C.[4]

    El concepto de Galia emergió durante este período, el cual corresponde a los territorios de asentamiento célticos ubicados entre el río Rin, el océano Atlántico, los Pirineos y el Mediterráneo. Las fronteras de la Francia moderna son aproximadamente iguales que las de la Antigua Galia, el cual fue un próspero territorio, territorio del cual, en la parte más al sur estaba sujeto a grandes influencias romanas y griegas.

    Alrededor del 390 a. C. el jefe tribal Breno y sus tropas pasaron a Italia a través de los Alpes, derrotando a los romanos en la batalla del Alia, procediendo así a asediar y exigirle el pago de un rescate a la ciudad de Roma.[5]​ La invasión gala dejó a Roma debilitada, y los galos siguieron hostigando la región hasta el año 345 a. C. cuando entraron en un tratado formal con la ciudad.[6]​ Pero los romanos y los galos siguieron siendo rivales por los siguientes siglos, siendo así los galos una amenaza para Italia.

     
    Vercingétorix se rinde ante César después de la batalla de Alesia. La derrota de los galos aseguró el dominio romano en el territorio.

    Alrededor del año 125 a. C. el sur de Galia fue conquistada por los romanos, quienes llamaron a su nuevo territorio Provincia Nostra (Nuestra Provincia), que con el tiempo evolucionó al nombre del moderno territorio francés de Provenza.[7]​ Julio César conquistó el resto de Galia y venció la resistencia dirigida por el líder galo Vercingétorix en el 52 a. C.[8]​ Según Plutarco y Brendan Woods, las guerras gálicas resultó en la conquista de 800 ciudades, 300 tribus subyugadas, un millón de personas convertidas en esclavos y otros tres millones muertos en batalla.

    Galia fue dividida por Augusto en provincias romanas. Muchas ciudades fueron fundadas en ese período, como Lugdunum (Lyon hoy en día), la capital de la Galia romana.[9]​ Estas ciudades fueron construidas en el estilo romano, con un foro, un teatro, un circo, un anfiteatro y baños termales.[9]​ Los galos se mezclaron con los colonos romanos y finalmente adoptaron la cultura y el lenguaje romanos (latín, del cual evolucionó el francés). El politeísmo romano se mezcló con el politeísmo celta en un proceso de sincretismo.

     
    La Maison Carrée fue un templo de la ciudad galorromana de Nemausus (actual Nimes) y es uno de los vestigios mejor conservados del Imperio romano.

    Del año 250 al 280 d. C., la Galia romana sufrió de numerosas crisis con los limes siendo atacados en numerosas ocasiones por pueblos bárbaros.[10]​ Aun así, la situación en la primera mitad del siglo IV fue un período de prosperidad y renacimiento en Galia.[11]​ En el 312 el emperador Constantino I se convirtió al cristianismo, el cual se enraizó en los siglos II y III, y se estableció firmemente durante los siglos V y VI, en aquella época San Jerónimo) escribió que la Galia era la única región «libre de herejía».[12]​ Pero al comenzar el siglo V las invasiones bárbaras empezaron nuevamente.[13]​ Las tribus teutónicas invadieron la región desde lo que hoy es Alemania, los visigodos se asentaron en el suroeste, los borgoñones a lo largo del valle del Río Rin y los francos (de los cuales Francia toma su nombre) en el norte.[14]

    En la Francia de ultramar había pueblos cazadores recolectores en la Guayana, en San Pedro y Miquelón se asentaban pueblos paleoesquimales,[15]​ en las Antillas francesas empezó el período precolombino; Guadalupe por grupos de nativos americanos precerámicos;[16]​ Nueva Caledonia, Wallis y Futuna recibieron sus primeros habitantes hacia el año 3000 a. C. y su primera cultura lapita, la cual se desarrolló en el i milenio a. C. El resto de los territorios de ultramar al parecer estaban desocupados durante este período.

    Reino de los francos (siglos V-IX)
     
    La ampliación territorial de los francos entre 481 y 814.

    En el año 451, Atila, el líder de los hunos, invadió la Galia con ayuda de los pueblos francos y visigodos,[17]​ logrando establecerse en la parte principal de la Galia. En el siglo IV, la frontera a lo largo del Rin fue cruzada por pueblos germánicos, principalmente los francos, ubicados en los territorios de los actuales Bélgica, Países Bajos y el este de Alemania. Este grupo en particular sería el origen del nombre Francia.

    El pueblo franco fue finalmente unificado por Clodoveo I (Clovis, el origen de los nombres Louis o Luis), quien reinó como rey de los francos salios desde el 481 y conquistó gran parte del territorio galo entre el 486 —caída del Reino de Soissons, último remanente romano en la región— y 507 —Batalla de Vouillé y establecimiento de París como capital—.[18][19]​ También destacó por ser el primer conquistador germánico en convertirse al cristianismo ortodoxo (por oposición a la herejía arriana), siendo bautizado en Reims hacia el 496,[20]​ de forma que obtuvo el apoyo de las élites galorromanas y estableció un importante lazo histórico entre la corona francesa y la Iglesia católica.[18]​ Clodoveo suele ser considerado como el fundador del primer Estado francés,[21]​ aunque en un sentido estricto dicho reino no fue establecido hasta el 843, cuando se delimitaron los límites de la Francia Occidentalis.[22]

    Los sucesores de Clodoveo —llamados merovingios en referencia a su abuelo, Meroveo— acostumbraron a dividir la tierra entre sus hijos, por lo que raramente existió un solo rey de los francos durante este periodo. Los últimos gobernantes merovingios, apodados como «reyes holgazanes», fueron finalmente opacados por la figura del Mayordomo de palacio. Uno de los más destacables mayordomos fue Carlos Martel, quien derrotó a las fuerzas árabes del Califato Omeya en la batalla de Poitiers (732), deteniendo así el avance musulmán hacia Roma por el oeste de Europa. En el 751, su hijo Pipino el Breve derrocó a los merovingios y fundó la dinastía carolingia, la cual debe su nombre a Carlomagno, el hijo de Pipino. Tras su ascenso en el 768, el reino franco se expandió rápidamente hasta abarcar gran parte de Alemania e Italia. En la Navidad del año 800, Carlomagno fue coronado emperador de los romanos por el papa León III, estableciendo el llamado Imperio carolingio.

    Carlomagno intentó revivir el Imperio romano de Occidente y su grandeza cultural. Su hijo, Luis I el Piadoso (Ludovico Pío), mantuvo unido el imperio, pero este no sobrevivió a su muerte. En el 843, el imperio se dividió en tres partes: Francia Occidental —futura Francia, entregada a Carlos II el Calvo—, Francia Media —entregada a Lotario I— y Francia Oriental —futura Alemania, entregada a Luis II de Germania—.

    Reino de Francia (843-1792)
     
    Juana de Arco, una de las protagonistas de la guerra de los Cien Años.

    La existencia de Francia como entidad separada comenzó con el ya mencionado Tratado de Verdún. Francia Occidental comprendía aproximadamente el área ocupada por la Francia moderna, de la que fue precursora, y mantuvo la mayoría de territorios originales del reino de Clodoveo.

    Los carolingios reinaron hasta la súbita muerte de Luis V en mayo del 987. En su reemplazo fue elegido Hugo Capeto, quien dio inicio a la longeva dinastía de los Capetos. Esta dinastía tenía poco poder real, controlaban como dominio real (las tierras del rey) solo las tierras que rodeaban París, conocidas como «Ile- de France». Estaban, en cuanto a lo que título real refiere por encima de los duques de Normandía, Bretaña, Burgundia y Aquitania, pero en los hechos eran más débiles y solo constituían los denominados «primus inter pares» .

    Sus reyes continuaron usando el título de «Rey de los francos» hasta el gobierno de Felipe II el Augusto, que usó por primera vez el título de «Rey de Francia» en un documento diplomático datado de 1204. El término «Reino de Francia» aparece al año siguiente.[23]​ Este monarca concibió que no poseía efectivo poder real y que a no ser que el poder de la familia Plantagenet fuera derrotado, quienes al fin y al cabo no solo eran los reyes de Inglaterra sino que también eran gobernantes de los territorios franceses de Normandía, Maine, Anjou y Aquitania. Por lo cual, entabló una batalla contra ellos y los despojó de sus territorios de Normandía, Maine, Anjou y la Turena, generando así cuatro veces más de ingresos para la monarquía francesa y aumentando su poder e influencia.[24]

    Sus descendientes —la Casa de Valois y la Casa de Borbón— se mantuvieron en el poder de forma continua hasta agosto de 1792, cuando se proclamó la Primera República. Sin embargo, el último rey capeto, Luis Felipe de Orleans, no abdicaría hasta febrero de 1848, cuando se proclamó la Segunda República. La Casa de Borbón, descendiente de los Capeto, aún se mantiene en el poder en España y Luxemburgo.

    Desde 1066 en adelante, el reino de Francia se encontró en constante conflicto con el reino de Inglaterra. Esta rivalidad inició con la conquista normanda de Inglaterra, ya que el Ducado de Normandía —fundado tras sucesivas invasiones vikingas— era todavía vasallo del rey de Francia. Así, Guillermo el Conquistador era vasallo (como duque de Normandía) e igual (como rey de Inglaterra) al rey de Francia, creando tensiones recurrentes.

    Carlos IV el Hermoso murió sin heredero en 1328. Según las reglas de la ley sálica, la corona de Francia no podía pasar a una rama de origen femenino. Felipe VI de Valois fue elegido como nuevo rey en oposición a Eduardo III de Inglaterra, quien reclamó su derecho al trono francés al ser hijo de Isabel de Francia y nieto de Felipe IV. Las tensiones entre ambos reyes finalmente estallaron en la Guerra de los Cien Años (1337-1453),[25]​ la cual duró —si bien con ciertas interrupciones— un total de 116 años. Los límites exactos cambiaron mucho con el tiempo, pero las propiedades de los reyes ingleses dentro de Francia siguieron siendo extensas durante décadas. Con líderes carismáticos como Juana de Arco y Étienne de Vignolles (La Hire), los franceses fueron capaces de recuperar la mayoría de sus territorios. El inicio de la guerra también coincidió con la Peste negra, la cual acabó con la mitad de los 17 millones de habitantes de Francia.[26][27]

     
    Luis XIV, el rey Sol, por Hyacinthe Rigaud (1701).

    A partir del siglo XVI, durante los reinados de Francisco I y Enrique II, la monarquía francesa empezó convertirse en una monarquía absoluta.[28]​ La Ordenanza de Villers-Cotterêts de 1539 decretó, entre otras reformas, la imposición del idioma francés como lengua oficial del reino. En 1598, como resultado de las guerras de religión, el Edicto de Nantes permitió la (parcial) libertad de culto en Francia, dando fin a un periodo de inestabilidad iniciado en 1562. El Reino de Francia vivió su mayor esplendor en el siglo XVII, durante el prolongado reinado de Luis XIV, «el Rey Sol» (1643-1715), uno de los más longevos de la historia (aunque no reinó realmente hasta 1651, cuando cumplió 13 años). Francia empezó a conseguir varias posesiones de ultramar en América, África y Asia y parte de Europa, creando su propio Imperio colonial francés. Este es también un periodo de grandes cambios desde un punto de vista cultural, en el que la cultura francesa predomina en toda Europa y contribuye en diversos aspectos artísticos como la literatura (Molière) o el teatro (Pierre Corneille). Además de esto hubo un gran desarrollo de las ciencias y la filosofía (Pierre de Fermat, Blaise Pascal, René Descartes) que hicieron de Francia el centro cultural e intelectual de Europa por varias décadas.[29]

    Gran parte de la Ilustración se produjo en los círculos intelectuales franceses, y los científicos franceses lograron importantes avances e invenciones científicas, como el descubrimiento del oxígeno (1778) y la creación del primer globo aerostático (1783). Exploradores franceses, como Louis Antoine de Bougainville y Jean-François de La Pérouse, participaron en los viajes de exploración científica a través de expediciones marítimas alrededor del mundo. La filosofía de la Ilustración, en la que se defiende la razón como la principal fuente de legitimidad, socavó el poder y el apoyo a la monarquía de los reyes franceses.[29]

    Durante el reinado de Luis XV (1715-1774), Francia perdió Nueva Francia y la mayoría de sus posesiones en América tras la desastrosa guerra de los Siete Años (1756-1763), la cual resultó con Inglaterra (ahora Gran Bretaña) convirtiéndose en la potencia dominante de Europa. Su territorio europeo siguió creciendo, sin embargo, con adquisiciones notables como Lorena (1766) y Córcega (1770). A pesar de esto, el gobierno Luis XV se mantuvo sumamente impopular, lo que influiría en la Revolución francesa.[30]​ Su sucesor Luis XVI intentó revertir la situación apoyando activamente la guerra de Independencia de los Estados Unidos, pero esto solo empeoró la situación económica del país, el cual no estaba preparado para una nueva guerra contra Inglaterra.

    Siglo XIX (1789-1871)
     
    Toma de la Bastilla en 1789
    Revolución y República
     
    La Libertad guiando al pueblo, pintura de Eugène Delacroix inspirada por la Revolución de 1830.

    La secesión del Tercer Estado en los Estados generales de 1789 y la creación de la Asamblea Constituyente marcaron el inicio de la Revolución francesa, cuyo hito simbólico fue la toma de la Bastilla el 14 de julio (el Día Nacional de Francia). Este proceso social, económico y político se desarrolló entre 1789 y 1799 y sus principales consecuencias fueron la abolición de la monarquía y la proclamación de la Primera República Francesa en 1792, habiendo eliminado todas las bases económicas y sociales del Antiguo Régimen en Francia. La República fue proclamada el 21 de septiembre del mismo año, varios meses tras la captura de Luis XVI el 10 de agosto. Al año siguiente, el 21 de enero, Luis XVI fue ejecutado con la guillotina.

    Como primeras acciones se decretó la abolición del el feudalismo y se publicó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Sin embargo, las tensiones políticas, sociales y religiosas pronto empezaron a generar conflictos dentro del gobierno republicano. El conflicto entre jacobinos y girondinos resultó en el periodo de «El Terror», en el que el Comité de Seguridad hizo uso de su poder para perseguir y ejecutar a todos los opositores del nuevo gobierno.[29]

    Napoleón y el Imperio
     
    Napoleón Bonaparte, fundador del Primer Imperio francés.

    Después de una serie de esquemas gubernamentales de breve duración, Napoleón Bonaparte tomó el control de la república mediante un Golpe de Estado el 9 de noviembre de 1799, haciéndose «primer cónsul» y, a partir del 18 de mayo de 1804, «emperador de los franceses». Aparte de sus proezas militares, a Napoleón también se le conoce por el establecimiento del Código Napoleónico, un código civil que permanecería vigente hasta la segunda mitad del siglo XX y serviría de modelo a otros países, como España. Se le conoce también por su talento para hacerse rodear de brillantes expertos con un elevado sentido del Estado, que supieron crear el marco jurídico y administrativo de la Francia contemporánea. Algunos le consideran como una de las mentes más brillantes de la historia. Otros, sin embargo, lo consideran un dictador sanguinario y uno de los personajes más megalómanos y nefastos de todos los tiempos.[31]

    Después de llevar a la victoria los ejércitos de la Revolución en una guerra de defensa del territorio nacional amenazado por los ejércitos de las monarquías europeas, su ejército, la Grande Armée, conquistó la mayor parte de Europa continental. En los territorios invadidos, Napoleón nombró a los miembros de la familia Bonaparte y a algunos de sus generales más cercanos como monarcas de los territorios. Hoy en día, la familia real sueca desciende del general bonapartista Bernadotte.

     
    La batalla de Waterloo en un óleo de William Sadler. Esta batalla, en Bélgica, marcó la caída final de Napoleón.

    Si bien la organización política de Francia osciló entre república, imperio y monarquía durante ochenta y dos años después de 1789, lo cierto es que la revolución marcó el final definitivo del absolutismo y dio a luz a un nuevo régimen donde la burguesía, y en algunas ocasiones las masas populares, se convirtieron en la fuerza política dominante en el país. Tras la derrota final de Napoleón en 1815 en la batalla de Waterloo, sus vencedores se reunieron en el Congreso de Viena, donde la monarquía francesa de los Borbones fue reinstaurada, pero con nuevas limitaciones definidas por una constitución.

    Restauración monárquica
     
    Napoleón III, último monarca de Francia

    El gobierno de Luis XVIII intentó emular un gobierno mucho más moderado y constitucional, aunque al inicio tuvo que enfrentarse contra una Cámara de diputados (Chambre introuvable) que reclamaba más poderes para el rey y la nobleza. Su sucesor Carlos X, por el contrario, intentó restaurar los antiguos poderes del rey justificándose nuevamente en el derecho divino. El descontento popular llevó a una segunda revolución en julio de 1830 que derrocó al rey y estableció una nueva monarquía constitucional (apodada Monarquía de Julio). Luis Felipe I inicialmente calmó los reclamos de la burguesía, la cual obtuvo mayores libertades sociales. Durante estos años también inició la Conquista francesa de Argelia, la primera gran campaña en África desde la fallida expedición a Egipto de 1798. Sin embargo, la monarquía no pudo sostenerse por mucho tiempo.

    Segunda República e Imperio

    En 1848, los disturbios generales llevaron a una nueva revolución y al final de la Monarquía de Julio. La abolición de la esclavitud, de la pena de muerte y la introducción del sufragio universal masculino, que se promulgaron brevemente durante la Revolución Francesa, se volvieron a promulgar en 1848. Luis Felipe abdicó el 24 de febrero y la Segunda República francesa fue proclamada tras un intenso debate. Sin embargo, esta fue breve. El 2 de diciembre de 1852, el presidente de la República, Luis Napoleón Bonaparte, sobrino de Napoleón I, dio un Golpe de Estado y se proclamó emperador del Segundo Imperio francés, como Napoleón III.[29]

    Su reinado, si bien a veces autoritario, permitió que el país tuviera un considerable desarrollo en medios de transportes. La bonanza económica prosperó y se incrementó la red bancaria, firmándose un tratado librecambista con Inglaterra en 1860 que fomenta el comercio internacional. Sin embargo la política exterior tuvo una serie de fracasos importantes como la segunda intervención francesa en México y sobre todo la estrepitosa derrota en la guerra franco-prusiana de 1870. Napoleón III fue capturado el 1 de septiembre de 1870; su régimen colapsó casi de inmediato. Tres días después, el 4 de septiembre, la Tercera República francesa fue proclamada.[29]

    Francia contemporánea III República Francesa
     
    Imperio colonial francés en 1939

    La derrota en la guerra franco-prusiana precipitó la proclamación de la Tercera República francesa. Francia tuvo posesiones coloniales en varias partes del mundo, desde principios del siglo XVII hasta los años 1960. En los siglos XIX y XX, su imperio colonial era el segundo más grande del mundo después del Imperio británico. En su pico, entre 1919 y 1939, el segundo Imperio colonial francés se extendió sobre 12 347 000 kilómetros cuadrados de tierra. Incluyendo Francia metropolitana, el área total de la tierra bajo la soberanía francesa alcanzó hasta los 11,5 millones de km2 en los años 1920 y 1930,[32]​ que equivaldría al 8,53 % del área terrestre del planeta.[32]

    En agosto de 1914, tras el asesinato del heredero de la corona austrohúngara, el Frente Occidental de la Primera Guerra Mundial se abrió después de que el ejército alemán invadiera Bélgica y Luxemburgo, consiguiendo hacerse con el control militar de las zonas industriales más importantes de Francia. Aunque en última instancia Francia finalizó como una de las potencias vencedoras de la Primera Guerra Mundial, sufrió enormes pérdidas humanas y materiales que la debilitaron en las décadas siguientes. La década de 1930 estuvo marcada por una variedad de reformas sociales introducidas por el gobierno del Frente Popular.

     
    Mapa de la Francia metropolitana durante su ocupación por las fuerzas del Eje (1940-1944), en la Segunda Guerra Mundial.

    Francia y Reino Unido declararon la guerra a la Alemania nazi el 3 de septiembre de 1939[33]​ en virtud de un tratado suscrito con Polonia, cuyo territorio había sido invadido por la Wehrmacht, ejército alemán. Al principio de la Segunda Guerra Mundial, Francia llevó a cabo una serie de campañas fracasadas de rescate en Noruega, Bélgica y los Países Bajos entre 1939 y 1940. Después del ataque relámpago de la Alemania Nazi y su aliado, la Italia fascista, entre mayo y junio de 1940, la dirección política de Francia firmó el Armisticio del 22 de junio de 1940. Los alemanes establecieron un régimen autoritario bajo la tutela del mariscal Philippe Pétain conocido como la Francia de Vichy, que adoptó una política de colaboración con la Alemania Nazi.[34]​ Los opositores del régimen formaron el estado de Francia Libre fuera de Francia, sostuvieron a la resistencia francesa y fueron sumando cada vez más territorios coloniales a su causa. Durante 1945, los Aliados y la resistencia francesa salieron victoriosos frente a las potencias del Eje y se restableció la soberanía francesa con el establecimiento del Gobierno Provisional de la República Francesa (GPRF). Este gobierno provisional, establecido por Charles de Gaulle, tenía como objetivo continuar la guerra contra Alemania y depurar a los colaboradores de su cargo. También realizó varias reformas importantes (ampliación del sufragio femenino, creación de un sistema de seguridad social, etc.).

    IV República Francesa

    El GPRF sentó las bases de un nuevo orden constitucional que dio lugar a la Cuarta República, que experimentó un espectacular crecimiento económico (les Trente Glorieuses). Francia fue uno de los miembros fundadores de la OTAN (1949). Francia intentó recuperar el control de la Indochina francesa, pero fue derrotada por el Viet Minh en 1954 en la culminante batalla de Dien Bien Phu. Solo unos meses después, Francia se enfrentó a otro conflicto anticolonialista en Argelia. La tortura y la represión sistemáticas, así como las ejecuciones extrajudiciales que se perpetraron para mantener el control de Argelia, tratada entonces como parte integrante de Francia y hogar de más de un millón de colonos europeos,[35]​ asolaron el país y estuvieron a punto de provocar un golpe de Estado y una guerra civil.[36]

    V República Francesa
     
    La Constitución de 1958, que dio paso a la Quinta República, supuso un aumento de poderes para el ejecutivo.

    El debate por mantener el control de Argelia, entonces tierra de un millón de colonos europeos, debilitó al país y condujo casi a la guerra civil. En 1958, la débil e inestable Cuarta República llevó a la Quinta República francesa, que se apoya en un fuerte poder ejecutivo.[37]

     
    Barricadas en 1960 en las calles de Argel durante la guerra de Argelia

    Charles de Gaulle tomó el camino extremo de la guerra. La guerra de independencia de Argelia y la guerra civil que estalló en Argelia entre los partidarios de abandonar la colonia y los colonos que se aferraban a mantener la presencia francesa, se concluyó en 1962, con la declaración de Evian que incluían la celebración de un referéndum de autodeterminación. La independencia de Argelia tuvo un alto precio: el gran número de víctimas de la población argelina. Se produjo entre medio millón y un millón de muertes y más de 2 millones de argelinos desplazados internamente.[38][39]​ Un vestigio del imperio colonial son los departamentos y territorios franceses de ultramar. El general De Gaulle también tuvo que afrontar otra dura prueba en mayo de 1968, de la que salió triunfante en las elecciones anticipadas convocadas en junio del mismo año.

     
    Protestas de mayo de 1968 en París

    En 1981, el socialista François Mitterrand fue elegido presidente de Francia y gobernó desde 1981 hasta 1995. Fue sucedido por el conservador Jacques Chirac, quien gobernó desde 1995 al 2007, año en que su ministro de Interior, Nicolas Sarkozy, fue elegido presidente. Francia apoyó a Estados Unidos en la primera guerra del Golfo (1990),[40]​ así como en el derrocamiento del régimen talibán. La reconciliación y la cooperación de Francia con Alemania probaron la línea central a la integración política y económica de la Unión Europea de desarrollo,[41]​ incluyendo la introducción del euro en enero de 1999. Francia estuvo en la vanguardia de los Estados miembros europeos de la unión que intentaban explotar el ímpetu de la unión monetaria para crear una unión europea política, con una defensa y un aparato unificados y más capaces en la seguridad.

    Dominique de Villepin, a la cabeza de la diplomacia francesa, lideró el bloque de países que se opuso a la invasión de Irak de 2003,[42]​ amenazando con utilizar su derecho al veto en el Consejo de Seguridad, llevando de paso a un enfriamiento de las relaciones con la administración de George W. Bush. El candidato de la derecha conservadora, Nicolas Sarkozy, derrotó a Segolene Royal en los comicios del 6 de mayo de 2007 para ocupar la Presidencia de la República Francesa, sucediendo a Jacques Chirac.[43]​ El 6 de mayo de 2012 Sarkozy fue derrotado en su aspiración a continuar al frente del gobierno en las elecciones presidenciales por el candidato socialista François Hollande.[44]

    Place de la République statue column with large French flag 
    Las marchas republicanas se organizaron en toda Francia tras los atentados de enero de 2015 perpetrados por terroristas islamistas; se convirtieron en las mayores concentraciones públicas de la historia de Francia.

    Desde los atentados de 1995 en el metro y el RER de París, Francia ha sido objeto de ataques esporádicos por parte de organizaciones islamistas, en particular el atentado contra Charlie Hebdo en enero de 2015,[45]​ que provocó las mayores concentraciones públicas de la historia de Francia, al reunir a 4,4 millones de personas, los atentados de noviembre de 2015 en París, que causaron 130 muertos,[46]​ el ataque más mortífero en suelo francés desde la Segunda Guerra Mundial y el más mortífero en la Unión Europea desde los atentados de los trenes de Madrid en 2004, así como el atentado con camión de Niza de 2016, que causó 87 muertos durante las celebraciones del Día de la Bastilla. La Operación Chammal, los esfuerzos militares de Francia para contener al ISIS, mató a más de 1000 efectivos del ISIS entre 2014 y 2015.[47][48]

    A finales de 2018, acontecieron diversas protestas y detenciones en París relacionadas con el movimiento de los chalecos amarillos,[49]​ en descontento por las políticas sobre el precio del combustible del presidente Macron.

    Cole, Robert (1989), pp. 4. The Cambridge Ancient History (Cambridge University Press edición). 2000. p. 754. ISBN 978-0-631-20309-4.  Orrieux, Claude (1999). A History of Ancient Greece. p. 62. ISBN 978-0-631-20309-4.  Carpentier, Jean (2000). Histoire de France. ISBN 2-02-010879-8.  «Cornelius Tacitus, The History, BOOK II, chapter 91».  Polybius, The Histories, 2.18.19 Provence in stone. Life. 1953.  Bainville, jackes loms (1981), pp. 11 a b Carpentier, Jean (2000). Histoire de France (en francés). p. 53-55. ISBN 2-02-010879-8. Carpentier et al. 2000, pp. 53–55. Carpentier et al. 2000, pp. 76–77 Carpentier et al. 2000, pp. 79–82. Carpentier et al. 2000, p. 81. Carpentier et al. 2000, p. 84. Carpentier et al. 2000, pp. 84–88. «La préhistoire à Saint-Pierre et Miquelon».  Siegel. «Analyse préliminaire de prélèvements sédimentaires en provenance de Marie-Galante». Bilan scientifique 2006-2008. 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Sarkozy ganó la segunda vuelta y Francia se corre más a la derecha, Diario El Clarín, Buenos Aires, actualización 7 de mayo de 2007. François Hollande, nuevo presidente de Francia, Diario La Vanguardia, actualización 6 de mayo de 2012. «¿Qué pasó en el atentado al semanario francés Charlie Hebdo que dejó 12 muertos?». Prodavinci. Consultado el 31 de julio de 2015.  «Attaques à Paris: le bilan passe de 129 à 130 morts». FranceTVInfo (en francés). FranceTélévisions. 20 de noviembre de 2015. Consultado el 28 de diciembre de 2015.  «French policies provoke terrorist attacks». The Matador (en inglés). 14 de diciembre de 2015.  Gabriel Goodliffe and Riccardo Brizzi, eds. France After 2012 (Berghahn Books, 2015). «Una escandalosa detención de adolescentes aviva el fuego de la protesta en París». www.lanacion.com.ar. 7 de diciembre de 2018. Consultado el 7 de diciembre de 2018. 
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