Saturno devorando a su hijo
El cuadro Saturno devorando a su hijo o simplemente Saturno,[1] es una de las pinturas al óleo sobre revoco que formaron parte de la decoración de los muros de la casa que Francisco de Goya adquirió en 1819, llamada la Quinta del Sordo. Por tanto, la obra pertenece a la serie de las Pinturas negras de dicho artista.
Junto con el resto de ellas, fue trasladada de revoco a lienzo con el método del strappo a partir de 1874 por Salvador Martínez Cubells, como había encargado el barón Émile d’Erlanger,[2] un banquero francés de origen alemán, que tenía intención de venderlas en la Exposición Universal de París de 1878. En 1881, d’Erlanger las cedió al Estado español, que las destinó al Museo del Prado, donde se expusieron desde 1889.
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El cuadro Saturno devorando a su hijo o simplemente Saturno,[1] es una de las pinturas al óleo sobre revoco que formaron parte de la decoración de los muros de la casa que Francisco de Goya adquirió en 1819, llamada la Quinta del Sordo. Por tanto, la obra pertenece a la serie de las Pinturas negras de dicho artista.
Junto con el resto de ellas, fue trasladada de revoco a lienzo con el método del strappo a partir de 1874 por Salvador Martínez Cubells, como había encargado el barón Émile d’Erlanger,[2] un banquero francés de origen alemán, que tenía intención de venderlas en la Exposición Universal de París de 1878. En 1881, d’Erlanger las cedió al Estado español, que las destinó al Museo del Prado, donde se expusieron desde 1889.
Saturno ocupaba un lugar a la izquierda de la ventana, en el muro del lado este, opuesto a la entrada del comedor del piso bajo de la Quinta del Sordo.
La interpretación tradicional dice que representa al titán mitológico Crono, como es habitual indiferenciado de Chronos, o Saturno en la mitología romana, en el acto de devorar a uno de sus hijos. La figura era emblema alegórico del paso del tiempo, pues Crono se comía a los hijos recién nacidos de Rea, su mujer, por temor a ser destronado por uno de ellos. Sin embargo, según la interpretación de Barragán, se trataría de un retrato satírico de Fernando VII devorando a España.[1]
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