Museo Arqueológico Nacional (España)

El Museo Arqueológico Nacional es un museo nacional español con sede en el Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales de Madrid, un edificio del siglo XIX, iniciado por el arquitecto Francisco Jareño y Alarcón y finalizado por Antonio Ruiz de Salces, que comparte con la Biblioteca Nacional[2]​ y que se ubica en la calle Serrano, junto a la plaza de Colón.

Es el principal museo español dedicado a la arqueología. Su colección se basa en piezas originarias de España, desde la Prehistoria hasta la Edad Moderna. No obstante, también tiene diferentes colecciones procedentes del exterior, en especial de la Antigua Grecia, tanto de la metropolitana como, sobre todo, de la Magna Grecia, y, en menor medida, del Antiguo Egipto, además de «un número reducido de piezas» de Oriente Próximo.[3]

El museo es ...Leer más

El Museo Arqueológico Nacional es un museo nacional español con sede en el Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales de Madrid, un edificio del siglo XIX, iniciado por el arquitecto Francisco Jareño y Alarcón y finalizado por Antonio Ruiz de Salces, que comparte con la Biblioteca Nacional[2]​ y que se ubica en la calle Serrano, junto a la plaza de Colón.

Es el principal museo español dedicado a la arqueología. Su colección se basa en piezas originarias de España, desde la Prehistoria hasta la Edad Moderna. No obstante, también tiene diferentes colecciones procedentes del exterior, en especial de la Antigua Grecia, tanto de la metropolitana como, sobre todo, de la Magna Grecia, y, en menor medida, del Antiguo Egipto, además de «un número reducido de piezas» de Oriente Próximo.[3]

El museo es de titularidad estatal y de gestión directa del Ministerio de Cultura y Deporte. Orgánicamente depende de la Dirección General de Bellas Artes y Patrimonio Cultural, concretamente de la Subdirección General de Museos Estatales.

Fundación. Casino de la Reina

El proyecto de un Museo Arqueológico Nacional se fraguó a partir de 1862. En ese año se decidió levantar al final del Paseo de Recoletos un edificio, el Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales, que serviría de sede a la Biblioteca Nacional, el Museo Nacional de Pintura y Escultura (más conocido como Museo de la Trinidad) y el Museo Arqueológico Nacional.[1]

 Gaceta de Madrid de 21 de marzo de 1867 en la que se publica el real decreto por el que se establece en Madrid un Museo Arqueológico Nacional.

Su creación se enmarca dentro de una corriente, iniciada en el siglo XVIII, que fomentaba la creación de museos o gabinetes para fines de investigación o docencia, especialmente por parte del Estado, con bienes de la Corona o por iniciativa real. A ello se unió el fenómeno de las desamortizaciones eclesiásticas, con graves consecuencias para el patrimonio histórico y artístico.[2]​ Para mitigar ese problema, en 1844 se crearon las Comisiones Provinciales de Monumentos, cuyo fin era reunir objetos para formar museos o colecciones en cada provincia. A toda esta actividad se unió la creación de archivos y bibliotecas en distintas provincias y la creación, en 1859, del Cuerpo de Archiveros y Bibliotecarios, que posteriormente se amplió con la sección de Anticuarios.

Asimismo, la Ley General de Instrucción Pública de 1857 otorgaba a los archivos, bibliotecas y museos una misión docente, factor que también influyó en la creación del Museo Arqueológico Nacional. A diferencia de otros países europeos, España no contaba con un museo constituido por grandes colecciones; la idea de tal proyecto se expresaba ya en 1854, bajo la denominación de Museo Arqueológico General, y su puesta en marcha se vislumbró, al menos, desde 1862, con la intención de construir su sede.[3]

Tales motivaciones hicieron que, en marzo de 1867, el ministro Manuel Orovio Echagüe expusiera a Isabel II la necesidad de contar con un Museo Arqueológico Nacional, y así, el 20 de marzo de 1867, a través de un real decreto, la reina firmó su creación en un contexto político y social en el que se fraguaba la revolución de 1868.[4]​ Poco tiempo después, el 16 de junio, se nombró a su primer director, Pedro Felipe Monlau, y se cedió para sede provisional del Museo el palacete y otros pabellones del Casino de la Reina, pues en 1866 se habían iniciado las obras de la que sería su sede definitiva.[5]​ Sus colecciones fundacionales procedían principalmente del Real Gabinete de Historia Natural (antecesor del actual Museo Nacional de Ciencias Naturales), a las que se sumaron los fondos del Museo de Medallas y Antigüedades de la Biblioteca Nacional, integrados por alrededor de 100 000 monedas, medallas y entalles, así como por un millar de objetos arqueológicos y artísticos, los de la Escuela Superior de Diplomática,[6][7]​ y los de la Real Academia de la Historia.

El estado de sus edificios no era el más adecuado, por lo que durante el verano de 1867 se llevaron a cabo diversas obras de rehabilitación y adaptación, que afectaron principalmente al antiguo invernadero, y en el otoño del mismo año se produjo una segunda etapa de rehabilitación, con especial atención a los jardines. En noviembre, una real orden mandaba trasladar las colecciones al nuevo Museo Arqueológico.[8]

En 1868 accedió a la dirección del Museo José Amador de los Ríos. Bajo su gestión se realizaron obras en la capilla, en los jardines y en la nueva portada del recinto exterior.[9]​ Asimismo, comenzó la realización de un inventario con objeto de crear un catálogo del Museo, y se iniciaron dos libros de registro de piezas, para donaciones y compras. La previsión era inaugurar el Museo en noviembre de 1868, pero la revolución de septiembre dilató este acontecimiento. Durante la misma, una turba enemiga de Isabel II prendió fuego a la fachada, siendo atajada por los trabajadores, ante lo cual el director ordenó al personal del Museo que se armase para defenderlo, llegando a patrullar por el barrio auténticos arqueólogos milicianos.[10]

Destituido el director por motivos políticos, le sustituyó Ventura Ruiz Aguilera,[10]​ quien tuvo que posponer la inauguración del Museo debido a las obras y mejoras que requerían las instalaciones. Las deficiencias de estas y el espacio insuficiente para un montaje adecuado llevaron a solicitar al Ministerio la ampliación del Museo, sin fortuna.[11]​ A pesar de ello, el 9 de julio de 1871 tuvo lugar la inauguración del mismo de la mano del rey Amadeo I,[12]​ y contaba entonces con cuatro secciones:[13]

1.ª — Tiempos primitivos, con 2703 objetos. 2.ª — Edad Media, con 3033 objetos. 3.ª — Numismática, con 103 096 monedas de oro, plata, bronce y plomo. 4.ª — Etnografía, con 3500 objetos procedentes de Asia, África, América y Oceanía.

Al año siguiente asumió la dirección Antonio García Gutiérrez, a quien siguieron en el cargo Francisco Bermúdez de Sotomayor y Basilio Sebastián Castellanos de Losada. El espacio reservado al Museo disminuyó al concederse terrenos a Veterinaria para la construcción de su Escuela. Este hecho, la necesidad de ampliar la sede y la lentitud de los trabajos del palacio de Recoletos hicieron que en 1888 se construyera un nuevo edificio anexo al palacete del Casino.[14]​ En cuanto a las publicaciones, en 1876 se había publicado la Noticia histórica-descriptiva del Museo Arqueológico Nacional, y en 1883 se publicó un Catálogo, obra de Rada, del que solo vería la luz su primer volumen, dedicado a una de las secciones del museo. Igualmente, entre 1871 y 1882 se publicó la revista Museo Español de Antigüedades, que difundía las piezas más notables del museo a través de monografías.[15]

 Motín en la noche del 11 de diciembre de 1872, cuando una turba de sublevados invadió el museo. Se produjo el robo de una espada granadina, recuperada al día siguiente.

Tras su inauguración, el Museo sufrió varios intentos de robo y asalto, como el ocurrido en 1873, durante el cual robaron una espada hispanoárabe, o en 1877, cuando robaron varias estatuillas de bronce, todo ello recuperado posteriormente.[16]​ Con las obras del palacio de Recoletos ya finalizadas, en 1892 se organizaron dos exposiciones, la Histórico-Americana y la Histórico-Europea, conmemorativas del IV Centenario del Descubrimiento de América. En ellas participó el Museo, trasladando muchas de sus colecciones, que se recogieron en un Catálogo General en 1893. En este año el Museo también participó en otra exposición, la Histórico-Natural y Etnográfica.[17]

Finalizadas las exposiciones, en julio de 1893 se ordenó el traslado definitivo del resto de colecciones del Museo desde el Casino de la Reina. Aunque se preveía disponer de mayor espacio en la nueva sede, al Museo solo le correspondieron dos plantas del ala de Serrano, dos patios cubiertos y parte del sótano. Finalmente, el 5 de julio de 1895 se inauguró oficialmente el Museo en su nueva sede.[18]

Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales

Instalado en su nueva sede, el Museo continuó su misión docente de la mano de los conservadores, como la serie de conferencias entre 1896 y 1897. En 1900 se suprimió la Escuela Superior de Diplomática, trasvasando sus enseñanzas y profesores a la Universidad, por lo que el cuerpo de archiveros, bibliotecarios y anticuarios perdía parte de su personalidad.[19]​ Al año siguiente, y con objeto de mejorar la enseñanza de la arqueología en la Universidad, se dispuso que los museos arqueológicos tuvieran cierta dependencia del Rector de la Universidad; servirían para las clases prácticas y los jefes de museos darían dos conferencias al mes. Poco tiempo después dichos procedimientos no harían falta con la formación, en la propia Universidad, de los futuros arqueólogos tanto para esta como para los museos.[19]

En el largo periodo hasta 1930 apenas tuvieron lugar obras de albañilería en el Museo, salvo montajes o desmontajes y reparaciones, como las continuas llevadas a cabo en las cubiertas de vidrio de los dos patios.[20]​ En estos años se publicaron varios trabajos destinados a difundir los fondos del Museo, entre ellos varios catálogos y dos guías, la Guía histórica y descriptiva del Museo Arqueológico Nacional (1917) y Una visita al Museo Arqueológico Nacional (1925). La actividad científica de directores y conservadores fue muy prolífica y destaca asimismo la presencia de tres arqueólogos franceses en el Museo, además de las continuas relaciones de Adolf Schulten con el mismo.[21]

Las nuevas tendencias artísticas se fueron imponiendo en la museografía y todos los aspectos decorativos derivados del neoclasicismo, eclecticismo y Art Nouveau se fueron eliminando; se pretendía que las piezas absorbieran la atención del público sin la molestia de adornos complementarios.[22]​ El Museo asumió lo anticuado de sus instalaciones y elaboró un proyecto de modernización a realizar en varias fases; sin embargo, solo se llevó a cabo la primera, finalizada en julio de 1936, que afectó a la planta baja. En esta se crearon cuatro nuevas salas en las que, pensando en el público, se presentaban únicamente las piezas más importantes.[23]​ Años antes, el 10 de julio de 1931, se había creado el Patronato del Museo Arqueológico Nacional.

Bajo la dirección de Francisco de Paula Álvarez-Ossorio y Farfán de los Godos se publicaron varios catálogos temáticos, como bronces ibéricos, vasos griegos, monedas, mientras que las nuevas adquisiciones fueron publicadas en folletos independientes.[24]​ El inicio de la Guerra Civil paralizó tanto la inauguración de las nuevas salas como los restantes proyectos de modernización del Museo.

En previsión de los posibles daños que pudiera sufrir el patrimonio durante la contienda, en julio de 1936 se constituyó una Junta Superior de Conservación y Protección del Tesoro Artístico, que recuperó objetos de distintos lugares, siendo trasladados al Museo para su depósito.[25]​ Asimismo, en este se retiraron las piezas de vitrinas, pedestales y salas y, guardadas en cajones apilados dentro de un andamiaje, se almacenaron en una sala, dejando únicamente instaladas las copias de piezas expuestas en los muros. El 16 de noviembre de ese año, la aviación del bando sublevado lanzó un ataque con veinticinco bombas incendiarias contra el palacio,[26]​ aunque los daños que sufrió el museo no fueron graves (aún hoy día puede verse el impacto de una de las bombas en el llamado Patio de la Virgen). Lo peor fue la incautación de casi 3000 monedas de oro por parte de las autoridades del gobierno republicano.[27][28]​ El destino de las monedas jamás se aclaró, si bien buena parte de las mismas parece que fue comprada por la Hispanic Society of America, cuya colección completa fue subastada en 2011 y parte traída de vuelta a España.[29]

Una vez finalizada la contienda, el periodo de postguerra en el Museo se prolongó hasta 1951 y se caracterizó por la provisionalidad.[27]​ En 1939 se evacuaron los fondos acumulados en las distintas salas por parte del Servicio de Recuperación Artística, lo que permitió, al año siguiente, abrir al público una instalación provisional, con las muestras más representativas de sus colecciones. Ese montaje, al que se llamó Museo breve o Museo resumido, duró hasta 1951.

Asimismo, entre 1941 y 1942 se organizó una exposición temporal con fondos de Recuperación, en concreto orfebrería y ropas de culto. Al finalizar la exposición, el espacio que ocupó sirvió de sede provisional del Museo de América, creado en 1941 con los fondos de arte, arqueología y etnografía americanos del propio MAN, hasta 1962. En 1942 el Patronato del Museo aprobó un proyecto de reinstalación, que empezó en 1943; se realizaron obras como las hechas en varias salas de la planta baja, el «patio romano» o la apertura de grandes arcos para comunicación entre las salas.[30]

En 1952, bajo la nueva dirección de Joaquín Navascués, se redactó un nuevo proyecto, cuyas obras perduraron hasta 1954, fecha de su reinauguración. Entre otras reformas se modernizaron vitrinas, se introdujo el plástico como soporte para la presentación de las piezas, se limpiaron fachadas y se construyó una instalación para los vasos griegos.[31]​ En 1962, tras el traslado del Museo de América, se preparó en el espacio que ocupaba la instalación de las colecciones de Egipto y Oriente Próximo y en 1964 se inauguró, en los jardines del recinto, una reproducción de la cueva de Altamira.

Las instalaciones hechas se habían quedado obsoletas y a partir de 1968 se introdujeron nuevos conceptos museográficos, reformando por completo el museo y reinstalando todas sus colecciones. En 1981 dicha remodelación estaba prácticamente finalizada por lo que tuvo lugar su inauguración.[32]​ La sede pasó de poseer dos plantas, un sótano y una planta superior a tener cinco plantas, dos de ellas semisótanos y una entreplanta, y se desmontaron las estructuras de los patios romano y árabe, que quedaron sin cubrir.

En los años 80 se constituyó el departamento de Educación, se potenciaron las actividades de difusión, conferencias y cursos y se reanudaron las series de catálogos y monografías. En 1988 se nombró director a José María Luzón Nogué, quien planteó una nueva remodelación de la sede para ampliarla bajo el jardín de la fachada de la calle Serrano.[33]​ Se produjo la reorganización del archivo del museo, dotándole de un local propio, y se constituyó el archivo de material gráfico. En este periodo también se produjo la informatización del Museo.[34]

Marcos Pous, 1993, p. 24. Marcos Pous, 1993, p. 25. Marcos Pous, 1993, p. 25-26. Marcos Pous, 1993, p. 29. Marcos Pous, 1993, p. 32. «300 años de la Biblioteca Nacional de España. IV». Biblioteca Nacional de España. Consultado el 12 de abril de 2012.  «El Museo de Medallas y Antigüedades. Museo Arqueológico Nacional». Biblioteca Nacional de España. Consultado el 12 de abril de 2012.  Marcos Pous, 1993, p. 36. Marcos Pous, 1993, p. 45. a b Marcos Pous, 1993, p. 48. Marcos Pous, 1993, p. 56. Marcos Pous, 1993, p. 57. Fernández de los Ríos, Ángel (1876). «Guía de Madrid, manual del madrileño y del forastero». Madrid: Oficinas de la Ilustración española y americana/Ediciones La Librería (facsímil 2002). ISBN 84-95889-31-5.  Marcos Pous, 1993, p. 64. Marcos Pous, 1993, p. 67. Marcos Pous, 1993, p. 68. Marcos Pous, 1993, p. 71. Marcos Pous, 1993, p. 73. a b Marcos Pous, 1993, p. 75. Marcos Pous, 1993, p. 76. Marcos Pous, 1993, p. 80. Marcos Pous, 1993, p. 82. Marcos Pous, 1993, p. 83. Marcos Pous, 1993, p. 84-85. Marcos Pous, 1993, p. 85. Heras Bretín, Rut de las (20 de marzo de 2017). «Un paseo por 150 años de historia». El País. Consultado el 22 de marzo de 2017.  a b Marcos Pous, 1993, p. 86. Almagro Gorbea, 2008, pp. 7-72. «La Hispanic Society de Nueva York se deshace de su monetario Archivado el 22 de julio de 2015 en Wayback Machine.», Panorama Numismático. Marcos Pous, 1993, p. 88. Marcos Pous, 1993, p. 92. Marcos Pous, 1993, p. 95. Marcos Pous, 1993, p. 97. Marcos Pous, 1993, p. 98.
Fotografías por:
Emilio J. Rodríguez Posada - CC BY-SA 2.0
Statistics: Position
1995
Statistics: Rank
62281

Añadir nuevo comentario

CAPTCHA
Seguridad
945273816Haz clic/toca esta secuencia: 4118
Esta pregunta es para comprobar si usted es un visitante humano y prevenir envíos de spam automatizado.

Google street view

¿Dónde puedes dormir cerca? Museo Arqueológico Nacional (España) ?

Booking.com
535.992 visitas en total, 9.233 Puntos de interés, 405 Destinos, 69 visitas hoy.