México-Tenochtitlan

Tenochtitlan[nota 1]( escuchar) fue la capital del Imperio mexica.[2]​ Durante la dominación española se fundó sobre ella la Ciudad de México, que fue la capital del Virreinato de la Nueva España y tras la independencia fue sede del Primer Imperio mexicano, actualmente es la capital de los Estados Unidos Mexicanos.

La fundación de la ciudad fue un hecho cuya historia se mezcla con la mitología, lo cual es distintivo de los pueblos originarios americanos.[nota 2]​ Fuentes del siglo XVI que hicieron correlaciones de los antiguos calendarios con los occidentales la han situado en diversos años, siendo la más frecuente el 13 de marzo de 1325 (698 años), —2 casa en la cuenta...Leer más

Tenochtitlan[nota 1]( escuchar) fue la capital del Imperio mexica.[2]​ Durante la dominación española se fundó sobre ella la Ciudad de México, que fue la capital del Virreinato de la Nueva España y tras la independencia fue sede del Primer Imperio mexicano, actualmente es la capital de los Estados Unidos Mexicanos.

La fundación de la ciudad fue un hecho cuya historia se mezcla con la mitología, lo cual es distintivo de los pueblos originarios americanos.[nota 2]​ Fuentes del siglo XVI que hicieron correlaciones de los antiguos calendarios con los occidentales la han situado en diversos años, siendo la más frecuente el 13 de marzo de 1325 (698 años), —2 casa en la cuenta calendárica mexica—, 1345, 1363, 1364 y otros[3]​ en un islote al centro de la zona lacustre, de acuerdo con la información registrada en varios documentos coloniales, al igual que en los relieves posteriores del monolito mexica llamado Teocalli de la Guerra Sagrada.

El mito de la fundación cuenta que México-Tenochtitlan fue poblada por un grupo de tribus nahuas migrantes desde Aztlán, lugar cuya ubicación precisa se desconoce. Tras merodear por las inmediaciones del lago de Texcoco, los futuros mexicas se asentaron en diversos puntos de la Cuenca de México que estaban sujetos al altépetl de Azcapotzalco. La migración concluyó cuando fundaron su ciudad en un islote cercano a la ribera occidental del lago. Las excavaciones arqueológicas apuntan a que el islote de México estuvo habitado desde antes del siglo XIV y que la fundación de Tenochtitlan pudo ser posterior a la de México-Tlatelolco, su "gemela" del norte. México-Tenochtitlan se convirtió en un altépetl independiente tras el establecimiento de una alianza con Texcoco y Tlacopan que derrotó a Azcapotzalco.

La capital de los mexicas se convirtió en una de las mayores ciudades de su época en todo el mundo y fue la cabeza de un poderoso Estado multiétnico que dominó una gran parte de Mesoamérica. El florecimiento de la ciudad se realizó a costa del tributo pagado por los pueblos sometidos a su poder. Por ello, cuando los españoles llegaron a Mesoamérica, numerosas naciones indígenas se aliaron con ellos con el objetivo de poner fin a la dominación tenochca. Cuauhtémoc —último tlatoani de México-Tenochtitlan— encabezó la resistencia de la ciudad, que cayó el 13 de agosto de 1521, a manos de los españoles y sus aliados indígenas, todos bajo el mando de Hernán Cortés.

Fundación Historia de la fundación de Tenochtitlan  Fundación de México-Tenochtitlan. Códice Durán, siglo XVI Escultura conmemorativa de la fundación de México-Tenochtitlan, a un costado del edificio del Ayuntamiento de la Ciudad de México.

Luego de la conquista de México-Tenochtitlan, algunos frailes tuvieron interés en conocer la vida antigua de la ciudad. Gracias a esta curiosidad se dispone de documentos que permiten acercarse a los relatos de los indígenas. Algunos de estos documentos, más tardíos, fueron elaborados directamente por los descendientes de la nobleza indígena. Todas estas fuentes indican que los mexicas eran originarios de Aztlán, sitio cuya ubicación precisa y existencia real se debaten. De acuerdo con la Crónica Mexicáyotl, en Aztlán los futuros mexicas eran esclavos de los mexicas y llevaban este nombre. Cuando Huitzilopochtli manifestó a su pueblo el imperativo de que marcharan hacia nuevas tierras, también les ordenó que dejaran de llamarse aztecas porque a partir de ese momento serían todos mexicas.[1]​ Este episodio también es recreado por el Códice Aubin[2]​ y el Códice Durán.[3]​ La Tira de la Peregrinación señala que Aztlán estaba ubicado en una isla donde había seis calpulli y un gran templo, probablemente dedicado a Mixcóatl.[4]​ En la Tira, Huitzilopochtli solo aparece después que los mexicas llegaron a Teoculhuacan en el año 1-pedernal. De ahí partieron ocho calpulli encabezados por cuatro teomamaque ("cargadores de los dioses del sueño"); uno de ellos, identificado como Tezcacóatl, cargaba el bulto de Huitzilopochtli.[5]

Los Anales de Tlatelolco menciona el día "4 Cuauhtli" (águila)[6]​ del año "1-Tecpatl" (1064-1065) como la salida definitiva del territorio de Aztlan-Colhuacan y correlacionado al 4 de enero de 1065, día del Perihelio.[7]

Según la mitología mexica Huitzilopochtli les ordenó que solo fundarían su reino donde estuviera "un águila posada sobre un nopal devorando una serpiente". Siguiendo este designio, los mexicas deambularon por varios lugares, siempre en busca del portento que indicara cuál era la tierra prometida por su dios. De acuerdo con la Tira de la Peregrinación, la gente de Cuitláhuac se separó del resto de los calpulli cuando aún estaban en migración. Más tarde, los mexicas llegaron a la región de Tollan-Xicocotitlan, donde Huitzilopochtli les ordenó que desviaran el cauce de un río para crear una laguna en torno de un cerro. El placer de vivir en esa tierra casi llevó a los mexicas a olvidar que su dios les había prometido otra tierra, y viendo esto, Huitzilopochtli les hizo salir de ese sitio y continuar la migración.[8]​ Llegaron entonces al valle de México y pasaron por varios pueblos, hasta que se asentaron en territorio de los tepanecas de Azcapotzalco, a quienes les sirvieron como guerreros mercenarios. Finalmente, encontraron el sitio señalado por Huitzilopochtli en un islote del lago de Texcoco. En la Crónica Mexicáyotl, Tezozómoc dice que cuando hallaron el lugar, el sacerdote Cuauhtlequetzqui dijo las siguientes palabras:

Id y ved un nopal salvaje: y allí tranquila veréis un águila que está enhiesta. Allí come, allí se peina las plumas, y con eso quedará contento vuestro corazón: ¡allí está el corazón de Copil que tú fuiste a arrojar allá donde el agua hace giros y más giros! Pero allí donde vino a caer, y habéis visto entre los peñascos, en aquella cueva entre cañas y juncias, ¡del corazón de Cópil ha brotado ese nopal salvaje! ¡Y allí estaremos y allí reinaremos: allí esperaremos y daremos encuentro a toda clase de gentes!
Nuestro pechos, nuestra cabeza, nuestras flechas, nuestros escudos, allí les haremos ver: a todos los que nos rodean allí los conquistaremos! Aquí estará perdurable nuestra ciudad de Tenochtitlan! El sitio donde el águila grazna, en donde abre las alas; el sitio donde ella come y en donde vuelan los peces, donde las serpientes van haciendo ruedos y silban! ¡Ese será México-Tenochtitlan, y muchas cosas han de suceder![9]

La leyenda fundacional presenta numerosas variantes, y varias fechas, según Leonardo López Luján aparecen 1318, 1322, 1324, 1325, 1364 y 1366.[10]​ La del año "2 calli" (Casa), 1325 del calendario occidental es la más repetida. Los Anales de Tlateloco mencionan el día de su fundación: día con signo "1-Cipactli" (Cocodrilo) correlacionado con el 20 de junio y con el comienzo del solsticio de verano.[11]

Evidencia arqueológica

La mayor parte de las fuentes históricas señalan que la fundación de Tenochtitlan ocurrió en el año 1325. Esta fecha corresponde a la que declararon los propios indígenas en los años siguientes a la caída de Tenochtitlán. Los estudios arqueoastronómicos indican que en ese año también ocurrió un eclipse lunar, suceso astronómico que pudo ser tomado por los mexicas como un marcador mítico que pudiera legitimar la supuesta relación entre los toltecas y los tenochcas.[12]​ Las exploraciones arqueológicas que se han llevado a cabo en el antiguo recinto del Templo Mayor tenochca, cuyo descubrimiento fue en 1978 y las primeras exploraciones fueron hechas por el arqueólogo Manuel Gamio, han permitido recuperar piezas de cerámica anteriores al siglo XIII, lo que demuestra que el islote de México (conocido como «Isla de los perros»)[13]​ estuvo ocupado antes de la fecha indicada para la fundación de Tenochtitlan.
En entredicho está también la primacía de México-Tenochtitlan sobre México-Tlatelolco. Las fuentes indican que la ciudad gemela de Tenochtitlán fue fundada 13 años más tarde, es decir, en 1337. Sin embargo, en el año 2007 se descubrió en la zona arqueológica de Tlatelolco una estructura que pudo ser erigida entre los siglos XI y XII. Esto podría indicar que la fundación de México-Tlatelolco fue anterior a la de México-Tenochtitlan.[14]

Consolidación  La Coyolxauhqui.

Tras el asentamiento de los mexicas en el islote (que pertenecía al pueblo de Azcapotzalco) solicitaron al gobierno de Culhuacán, un altépetl vecino de filiación culhua que mandara a Tenochtitlan un miembro de su clase real para que dirigiera a los mexicas. Culhuacán accedió y envió a Acamapichtli, quien se convirtió en el primer tlatoani, hacia 1376. Sin embargo, los mexicas todavía estaban parcialmente sometidos a Azcapotzalco y a su rey, Tezozómoc. Las condiciones de establecimiento fueron duras y costosas para los mexicas, quienes aprovecharon los recursos lacustres en su beneficio (fauna y flora).

Itzcóatl es considerado el primer tlatoani de Tenochtitlan. Desde su independencia, los mexicas comenzaron procesos que los llevarían a engrandecer su ciudad. Entre ellos estuvo la formación de la Triple Alianza con Texcoco y Tlacopan, las guerras floridas y la conquista de los pueblos cercanos. Moctezuma Ilhuicamina el Grande, convirtió este poder en un imperio, al alcanzar sus conquistas Puebla, Guerrero, Hidalgo, Oaxaca y parte de Veracruz. Las conquistas se reanudaron a partir de 1486, cuando Ahuízotl extendió el imperio por el centro y sur del México actual. Hacia 1500, ya tras el descubrimiento de América, los mexicas eran el pueblo más poderoso de Mesoamérica y Tenochtitlan una ciudad comparable con las más importantes del mundo.

La ciudad a principios del siglo XVI  Reconstrucción del Mercado de Tlatelolco, Museo Nacional de Antropología.

El asombro español expresado por los cronistas que conocieron la ciudad en el siglo XVI narran el concierto y el tamaño de la capital mexica y el grado organizativo de las funciones sociales de la misma. Muchos de los soldados de Cortés no conocían hasta entonces una ciudad tan grande. Un vistazo a Tenochtitlan pudo haber mostrado un sinnúmero de canoas (unas 60 000 un día de actividad normal) yendo y viniendo desde el centro hasta las márgenes de los lagos y una ciudad con cerca de cincuenta grandes edificios que destacaban por encima de las casas que por lo general eran de un solo piso.

Tenochtitlan estaba cruzada de lado a lado por tres amplias y largas calzadas, que se extendían hasta tierra firme: al norte la que iba a Tepeyacac y que iniciaba en la puerta Cuauhquihuac; al poniente la que iba a Tlacopan (por donde huyeron expulsadas las tropas de Cortés) y que iniciaba fuera del islote en el puente conocido como Chichimecapan (aproximadamente en el cruce de las actuales calles de Hidalgo y paseo de la Reforma); la calzada al sur que iba a Ixtapalapa y que atravesaba la puerta Tepantzinco que la dividía del Templo Mayor, dos acequias, los acueductos de Ahuízotl y Acuecuezcatl a la altura de Acatlán (cerca de la ermita de San Antonio Abad) y salía al lago en Tlamacoyan. Al oriente no existía calzada ya que el límite era el Embarcadero Texcoco, que comunicaba a dicha ciudad con la ribera oriente. Paralelos a estos canales siempre había una amplia calle.

Los canales se usaban para el transporte con barcas hechas de totora. Había barcazas para la recolección de desperdicios y otras para la recolección de excremento, que era utilizado como abono en las chinampas. Alrededor de 1000 personas estaban encargadas de la limpieza de las calles. Bernal Díaz del Castillo comenta su sorpresa al encontrar letrinas en las casas particulares, en el mercado público y en los caminos. Los canales se cruzaban por puentes de madera que de noche eran retirados, como forma reguladora de las corrientes del lago y como estrategia militar.

A pesar de que el lago de Texcoco era salado, la ciudad estaba rodeada de agua dulce gracias a los diques construidos por los mexicas y que permitían concentrar ahí el agua que desembocaba de los ríos que alimentaban al lago. La ciudad contaba con dos acueductos que tenían dos canales, que Bernal describe como "del ancho de un buey". Esto permitía mantener un canal en operación en tanto se le daba mantenimiento al otro. Esta agua era principalmente usada para lavado y aseo, los mexicas acostumbraban a tomar dos baños al día, y se reporta que Moctezuma II tomaba cuatro. Usaban la raíz de coplaxócotl (Saponaria Americana) como jabón, y la raíz de metl para el lavado de la ropa.

La simetría de la ciudad era mantenida por medio de un funcionario llamado calmimilócatl, que debía supervisar cualquier construcción y evitar que se invadieran las calles y canales, que eran previamente construidos.

La organización social y económica de los pueblos de la época era en altépetl, los cuales tenían en los calpullis (barrios) su base local. Los cuatro calpullis principales de Tenochtitlan fueron al noroeste Cuepopan (actual colonia Guerrero), al noreste Atzacualco (actual La Romita), al suroeste Moyotla (actual avenida 16 de septiembre y al sureste Zoquiapan (actual barrio de Temazcaltitlán) y a partir de 1473, al norte Tlatelolco. Cada uno de los calpullis tenía una personalidad, pues usualmente los artesanos y artistas se agrupaban en algún calpulli y competían contra los de otros calpullis. En el caso de las festividades, cada calpulli trataba de superar a los otros. Actualmente, en la zona sur de Ciudad de México aún se les llama calpullis a las organizaciones generadas en torno a las iglesias católicas, y en las fiestas populares aún compiten entre ellas.

Además, cada calpulli tenía asignada una zona de tierra cultivable; los habitantes de un calpulli se repartían el trabajo de sembrar y cosechar esas tierras. Esto tendía a estrechar más los lazos entre los vecinos de un calpulli. Esta forma de posesión comunal de la tierra persiste en algunos pueblos del México moderno, aunque en general es considerada subversiva por el gobierno. Desde la invasión, durante siglos los campesinos han tenido que luchar para poder mantener esas tierras comunales y que no les fueran arrebatadas por los terratenientes.

Generalmente, cada calpulli tenía su propio tianquiztli (en español mercado o propiamente tianguis), además del mercado del calpulli existía un mercado principal en Tlatelolco. De acuerdo con Fray Bernardino de Sahagún había un aproximado de 20 000 personas durante días comunes y 40 000 en los días de fiesta, de entre los cuales había grupos de inmigrantes viviendo de manera permanente en la ciudad, algunos de ellos eran artesanos de importancia como los lapidarios xochimilcas que menciona Torquemada, además de los refugiados de Huejotzingo, dándole un carácter multiétnico a la ciudad[cita requerida].

Respecto al Mercado de Tlatelolco el propio Cortés llegó a expresar:

Tiene esta ciudad muchas plazas donde hay continuo mercado y trato de comprar y vender. Tiene otra plaza grande como dos veces la ciudad de Salamanca, toda cercada de portales alrededor; donde hay cotidianamente arriba de sesenta mil animas comprando y vendiendo; donde hay todos los géneros de mercadurías que en todas las tierras se hallan, así de mantenimientos como de vitualla, joyas de oro y de plata, de plomo, de latón, de cobre, de estaño, de piedras, de huesos, de conchas, de caracoles y de plumas.

Véndese cal, piedra labrada y por labrar, adobes, ladrillos, madera labrada y por labrar de diversas maneras. Hay calle de caza donde venden todos los linajes de aves que hay en la tierra, así como gallinas, perdices, codornices, lavancos, dorales, tórtolas, palomas, pajaritos en cañuela, papagayos, águilas, halcones, gavilanes y cernícalos; y de algunas de estas aves de rapiña, venden los cueros con su pluma y cabezas y picos y uñas.

Finalmente, que en los dichos mercados se venden todas cuantas cosas se hallan en toda la tierra, que de más de las que he dicho son tantas y de tantas calidades, que por la prolijidad y por no me ocurrir tantas a la memoria, y por aún no saber poner los nombres, no las expreso. Cada género de mercaduría se vende en su calle, sin que entremetan otra mercaduría ninguna, y en esto tienen mucha orden.[15]
Caída  Los conquistadores españoles deshaciéndose del cuerpo de Moctezuma, miniatura del Códice Florentino, siglo XVI. Lámina del Lienzo de Tlaxcala. Malintzin sirvió de intérprete a Hernán Cortés ante los indígenas, ya que hablaba maya y náhuatl.

Hacia 1502, los mexicas se habían consolidado como el pueblo más fuerte de Mesoamérica.[16][17]​ Solo algunos pueblos, como los yopes, los totonacas, los tlaxcaltecas y los purépechas, se negaron a ser sometidos. En ese mismo año murió el tlatoani Ahuízotl, durante las inundaciones de aquel año. Moctezuma Xocoyotzin le sucedió en el cargo. Mientras tanto, Cristóbal Colón había llegado a América hacía once años, y en Europa, principalmente en España y Portugal, ya se preparaban expediciones con el fin de conquistar los nuevos territorios.

El 8 de noviembre de 1519, Cortés llegó a Tenochtitlan, siendo recibido triunfalmente por Moctezuma en la calzada de Tlalpan. Este creía que se trataba del dios Quetzalcóatl quien, según la leyenda, regresaría un día por el oriente.[18][19]​ Moctezuma hospedó a Cortés en el Palacio de Axayácatl y pronto este capturó a Moctezuma, que no opuso resistencia.[18]​ Mientras tanto, en Cuba, Diego Velázquez intentaba recuperar el control de las tropas, pues sospechaba que Cortés planeaba insubordinarse y como precaución envió una expedición comandada por Pánfilo de Narváez a Veracruz.[20]​ Cuando Cortés se enteró de lo ocurrido se dirigió a Cempoala con algunos soldados para enfrentarlo, mientras tanto, dejó al mando de la guarnición a Pedro de Alvarado. Cerca de Zempoala, Cortés tuvo un violento enfrentamiento con Narváez, quien resultó herido. Cortés logró convencer a los soldados recién llegados de que se uniesen a él para fortalecer el ejército español. Entre los hombres de Narváez venía un esclavo negro que había contraído la viruela, enfermedad desconocida en Mesoamérica que se propagó rápidamente entre los indígenas y causó una enorme mortandad.[21]

Mientras tanto, en la capital mexica, los habitantes preparaban una importante festividad a los dioses Tezcatlipoca y Huitzilopochtli.[20]​ Pedro de Alvarado dio órdenes a sus soldados de atacar a los indígenas durante la fiesta. Aunque para muchos resultan poco comprensibles las razones de la orden de Alvarado, algunos la explican argumentando que pudo haber confundido los preparativos para la fiesta religiosa indígena pensando que tal vez eran movimientos para tenderles una trampa.[20]

Tras el regreso de Cortés, el pueblo estaba furioso por los excesos de Alvarado, y Cortés, tras reprenderle, mandó llamar a Moctezuma para que calmara a la gente, pero el pueblo respondió apedreándole, heridas que le causaron la muerte poco después, en junio de 1520.

Entonces Cuitláhuac fue elegido tlatoani y de inmediato organizó al ejército para echar fuera a los españoles. El 30 de junio de 1520, los mexicas tomaron por sorpresa a los españoles, que intentaban huir de Tenochtitlan y los derrotaron en uno de los puentes de la ciudad, causándoles severas bajas, y pérdidas importantes de objetos de oro que habían acumulado. A este episodio, ocurrido el 30 de junio de 1520, se le conoce como la Noche Triste, debido a que, según cuenta la leyenda, Cortés lloró al pie de un ahuehuete.

Los españoles de inmediato comenzaron a reforzar su tropas, con ayuda de los tlaxcaltecas y otros pueblos aliados. En mayo de 1521, comenzó el sitio de Tenochtitlán. Mientras tanto, Cuitlahuác murió de viruela en noviembre de 1520, y fue sucedido por Cuauhtémoc. El asedio se prolongó, los españoles con la ayuda de sus aliados indígenas poco a poco fueron tomando la ciudad, cortaron el agua y obligaron a los mexicas a replegarse hasta que, finalmente, el 13 de agosto de 1521, cayó Tenochtitlán.

De Alvarado Tezozómoc, 1998: 22. Códice Aubin, 22-23; León Portilla, 2000: 309. Durán,...: cap. III. Castañeda de la Paz, 2007: 188. En este artículo, la autora se refiere a la pictografía indígena, que da una especial importancia al templo en la isla, sobre el que se identifica un glifo que puede interpretarse como Amímitl ("flecha de agua"), uno de los símbolos que identificaban a Mixcóatl. Tira de la Peregrinación, lam. 2. Anales de Tlatelolco, Códice de 1528. Biblioteca Nacional de París, Fondo Mexicano Manuscrito 22 22bis El Calendario de Ketzalkoatl, Cuarta Edición. Oscar Ayotzintli p. 29 30 Durán,...: 24. De Alvarado Tezozómoc, Crónica Mexicáyotl, en Garibay K., 1974. «Hilo de Twitter del arqueólogo Leonardo López Luján».  Anales de Tlatelolco, Rafael Tena. CONACULTA 2004, p. 63; El Calendario de Ketzalkoatl, Cuarta Edición. Oscar Ayotzintli p 33 Matos Moctezuma, 2007: 60. Jiménez Pérez J.; Bracamontes Cruz A. (2016). «Sistema de cimentación en la “isla de los perros”». Revista Gremium (Editorial Restauro Compás y Canto).  Gutiérrez, Miguel Ángel: "Arqueólogos descubren en México pirámide que cambiaría historia" Archivado el 23 de septiembre de 2008 en Wayback Machine., en Reuters América Latina, 27 de diciembre de 2007, consultada el 7 de diciembre de 2009. Cortés, Hernán (1522). La gran tenochtitlan.  Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Mexica1 Rico Galindo, Rosario (Septiembre de 2008). «La civilización de Tenochtitlan». Historia de México (3ra. Edición edición). Santillana. p. 37. ISBN 978-970-2-9223-08.  a b Rico Galindo, Rosario (Septiembre de 2008). «La conquista de Tenochtitlan». Historia de México (3ra. Edición edición). Santillana. p. 70. ISBN 978-970-2-9223-08.  La razón de esta entrada triunfal es que desde varios años atrás Moctezuma había recibido señales de que pronto su imperio pasaría y Quetzalcóatl, el mítico fundador, regresaría. Moctezuma creyó que Cortés era Quetzalcoátl. a b c Rico Galindo, Rosario (Septiembre de 2008). «La conquista de Tenochtitlan». Historia de México (3ra. Edición edición). Santillana. p. 71. ISBN 978-970-2-9223-08.  Rico Galindo, Rosario (Septiembre de 2008). «La conquista de Tenochtitlan». Historia de México (3ra. Edición edición). Santillana. p. 75. ISBN 978-970-2-9223-08. 
Fotografías por:
Minerva Castro - CC BY-SA 4.0
Statistics: Position
3392
Statistics: Rank
34357

Añadir nuevo comentario

CAPTCHA
Seguridad
387419562Haz clic/toca esta secuencia: 1115
Esta pregunta es para comprobar si usted es un visitante humano y prevenir envíos de spam automatizado.

Google street view

¿Dónde puedes dormir cerca? México-Tenochtitlan ?

Booking.com
527.200 visitas en total, 9.232 Puntos de interés, 405 Destinos, 1.038 visitas hoy.