Machu Picchu

Machu Picchu

Machu Picchu (pronunciado /ˈmɐt͡ʃʊ ˈpɪkt͡ʃʊ/ en quechua, «monte viejo») es el nombre contemporáneo que se da a una llacta —antiguo poblado incaico andino— construida antes del Siglo XV, ubicada en la Cordillera Oriental del sur del Perú, en la cadena montañosa de Los Andes a 2430 metros sobre el nivel del mar.[1][2]​ Está ubicada en el departamento del Cusco (provincia de Urubamba, distrito de Machupicchu) sobre el Valle Sagrado de los Incas,[3][4][5]​ a 80 kilómetros al noroeste de la ciudad ...Leer más

Machu Picchu (pronunciado /ˈmɐt͡ʃʊ ˈpɪkt͡ʃʊ/ en quechua, «monte viejo») es el nombre contemporáneo que se da a una llacta —antiguo poblado incaico andino— construida antes del Siglo XV, ubicada en la Cordillera Oriental del sur del Perú, en la cadena montañosa de Los Andes a 2430 metros sobre el nivel del mar.[1][2]​ Está ubicada en el departamento del Cusco (provincia de Urubamba, distrito de Machupicchu) sobre el Valle Sagrado de los Incas,[3][4][5]​ a 80 kilómetros al noroeste de la ciudad del Cusco, ciudad del Perú y por donde fluye el río Urubamba,[6][7]​ río que atraviesa la cordillera y origina un cañón con clima de montaña tropical. Según muchos estudiosos su nombre original habría sido Llaqtapata.[8][9]

Según documentos de mediados del siglo XVI, tenía un carácter privado.[10]​ Sin embargo, algunas de sus mejores construcciones y el evidente carácter ceremonial de la principal vía de acceso a la llaqta dan cuenta de su origen anterior a Pachacútec y a su presumible utilización como santuario religioso.[11]​ Ambos usos, el de palacio y el de santuario, no habrían sido incompatibles. Aun cuando se discute su supuesto carácter militar, por lo que los populares calificativos de «fortaleza» o «ciudadela» podrían haber sido superados.[12]

Machu Picchu es considerada, al mismo tiempo, una obra maestra de la arquitectura y la ingeniería.[13]​ Sus peculiares características arquitectónicas y paisajísticas, y el velo de misterio que ha tejido a su alrededor buena parte de la literatura publicada sobre el sitio, lo han convertido en uno de los destinos turísticos más famosos del planeta, así como una de las siete maravillas del mundo.[14]

Machu Picchu fue construido en el estilo Inca clásico, con paredes de piedra seca pulida. Sus tres estructuras principales son el Intihuatana, el Templo del Sol y la Sala de las Tres Ventanas. La mayoría de los edificios periféricos han sido reconstruidos para dar a los visitantes una mejor idea de cómo eran originalmente. Para 1976, el 30% de Machu Picchu había sido restaurado y la restauración continúa.

Machu Picchu fue declarado Santuario Histórico Peruano en 1981[15][16][17]​ y está en la Lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1983,[18][19][20][21]​ como parte de todo un conjunto cultural y ecológico conocido bajo la denominación Santuario histórico de Machu Picchu. El 7 de julio de 2007 Machu Picchu fue declarada como una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno en una ceremonia realizada en Lisboa (Portugal),[22][23][24]​ que contó con la participación de cien millones de votantes en el mundo entero. Machu Picchu fue votada como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo en una encuesta mundial en Internet.[25]

La quebrada de Picchu, ubicada a medio camino entre los Andes y la floresta amazónica, fue una región colonizada por poblaciones andinas, no selváticas, provenientes de las regiones de Vilcabamba y del Valle Sagrado, en Cuzco, en busca de una expansión de sus fronteras agrarias. Las evidencias arqueológicas indican que la agricultura se practicaba en la región desde al menos el 760 a. C.[1]​ Una explosión demográfica se da a partir del período Horizonte Medio, desde el año 900 de nuestra era, por grupos no documentados históricamente pero que posiblemente estuvieron vinculados a la etnia Tampu del Urubamba. Se cree que estos pueblos podrían haber formado parte de la federación Ayarmaca, rivales de los primeros incas del Cuzco.[2]​ En ese período se expande considerablemente el área agrícola «construida» (andenes). No obstante, el emplazamiento específico de la ciudad que nos ocupa (la cresta rocosa que une las montañas Machu Picchu y Huayna Picchu) no presenta huellas de haber tenido edificaciones antes del siglo XV.[3]

Época incaica (1475-1534)
 
Pachacútec, según la crónica de Martín de Murúa (1615)

Hacia 1430, durante su campaña hacia Vilcabamba, la quebrada de Picchu fue conquistada por Pachacútec,[4]​ primer inca del Tahuantinsuyo (1438-1470). El emplazamiento de Machu Picchu debió impresionar al monarca por sus peculiares características dentro de la geografía sagrada cusqueña.[5]​ y por ello habría mandado construir allí, hacia 1450, un complejo urbano con edificaciones de gran lujo civiles y religiosas.[6]

Se cree que Machu Picchu tuvo una población móvil como la mayoría de las llactas incaicas, que oscilaba entre 300 y 1000 habitantes[7]​ pertenecientes a una élite (posiblemente miembros de la panaca de Pachacutec)[8]​ y acllas. Se ha demostrado que la fuerza agrícola estuvo compuesta por esclavos mitimaes o mitmas (mitmaqkuna) procedentes de diferentes rincones del imperio, estimándose que la mayor cantidad de estos fueron los chankas, quienes también construyeron la fortaleza, al ser esclavizados y despojados de sus tierras (actuales Apurímac y Ayacucho) tras ser derrotados por Pachacútec.[9]

Machu Picchu no era desde ningún punto de vista un complejo aislado, por lo que el mito de la «ciudad perdida» y del «refugio secreto» de los soberanos incaicos carece de asidero. Los valles que confluían en la quebrada formaban una región densamente poblada que incrementó espectacularmente su productividad agrícola a partir de la ocupación incaica, en 1440.[10]​ Los incas construyeron allí muchos centros administrativos, los más importantes de los cuales fueron Patallacta y Quente Marca,[11]​ y abundantes complejos agrícolas formados por terrazas de cultivo. Machu Picchu dependía de estos complejos para su alimentación, pues los campos del sector agrario de la ciudad habrían resultado insuficientes para abastecer a la población prehispánica.[12]​ La comunicación intrarregional era posible gracias a las redes de caminos incaicos: ocho caminos llegaban a Machu Picchu.[13]​ La pequeña urbe de Picchu se llegó a diferenciar de las poblaciones vecinas por la singular calidad de sus principales edificios.

A la muerte de Pachacútec, y de acuerdo con las costumbres reales incaicas, esta y el resto de sus propiedades personales habrían pasado a la administración de su panaca, que debía destinar las rentas producidas al culto de la momia del difunto inca.[14]​ Se presume que esta situación se habría mantenido durante los gobiernos de Túpac Yupanqui (1470-1493) y Huayna Cápac (1493-1529).

Machu Picchu debió de perder en parte su importancia al tener que competir en prestigio con las propiedades personales de los soberanos sucesores. De hecho, la apertura de un camino más seguro y amplio entre Ollantaytambo y Vilcabamba (el del valle de Amaybamba) hizo que la ruta de la quebrada de Picchu fuera menos empleada.[15]

Época de transición (1534-1572)
 
Roca labrada bajo el templo del Sol que da ingreso al llamado Mausoleo Real. Algunos autores como Lumbreras sugieren que podría haber estado destinado a la momia de Pachacútec.

La guerra civil incaica (1531-32) y la irrupción española en el Cuzco en 1534 debieron de afectar considerablemente la vida de Machu Picchu. La masa campesina de la región estaba compuesta principalmente por mitmas, colonos de diferentes naciones conquistadas por los incas llevados a la fuerza hasta ese lugar. Ellos aprovecharon la caída del sistema económico cusqueño para retornar a sus tierras de origen.[16]​ La resistencia incaica contra los españoles dirigida por Manco Inca en 1536 convocó a los nobles de las regiones cercanas a integrar su corte en el exilio de Vilcabamba,[17]​ y es muy probable que los principales nobles de Picchu hubieran abandonado entonces la ciudad. Documentos de la época indican que la región estaba llena de «despoblados» en ese tiempo.[18]​ Picchu habría seguido habitada, pues fue considerada una población tributaria de la encomienda española de Ollantaytambo.[19]​ Eso no necesariamente significa que los españoles visitaran Machu Picchu con frecuencia; de hecho, sabemos que el tributo de Picchu era entregado a los españoles una vez por año en el pueblo de Ollantaytambo, y no «recogido» localmente.[20]​ De todas maneras, está claro que los españoles sabían del lugar, aunque no hay indicios de que fuera un lugar frecuentemente visitado por los españoles anualmente. Los documentos coloniales incluso mencionan el nombre de quien era curaca (acaso el último) de Machu Picchu en 1568: Juan Mácora.[21]​ Que se llamase «Juan» indica que había sido, al menos nominalmente, bautizado, y, por tanto, sometido a la influencia española.

Otro documento[22]​ indica que el inca Titu Cusi Yupanqui, quien reinaba entonces en Vilcabamba, pidió que frailes agustinos acudieran a evangelizar "Piocho" hacia 1570. Se conoce ningún topónimo de la zona que suene parecido a "Piocho" que no sea "Piccho" o "Picchu", lo que hace suponer a Lumbreras que los famosos «extirpadores de idolatrías» podrían haber llegado al sitio y haber tenido que ver con la destrucción e incendio del Torreón del Templo del Sol.[23]

El soldado español Baltasar de Ocampo escribió a fines del siglo XVI sobre un poblado «en lo alto de una montaña» de edificios «suntuosísimos» y que albergaba un gran acllahuasi (‘casa de las escogidas’) en los últimos años de la resistencia incaica. La descripción breve que hace de sus ambientes nos remite a Picchu. Lo más interesante es que Ocampo dice que se llama "Pitcos". El único lugar de nombre parecido es Vitcos, un sitio incaico en Vilcabamba completamente diferente al descrito por Ocampo. El otro candidato es, naturalmente, Picchu.[24]​ No se sabe hasta hoy si se trata del mismo lugar o no. Ocampo indica que en este lugar se habría criado Túpac Amaru I, sucesor de Titu Cusi y último inca de Vilcabamba.

Entre el virreinato y la república (siglo XII-siglo XIX)

Tras la caída del reino de Vilcabamba en 1572 y la consolidación del poder español en los Andes Centrales, Machu Picchu se mantuvo dentro de la jurisdicción de diferentes haciendas que cambiaron varias veces de manos hasta tiempos republicanos (desde 1821). No obstante, ya se había vuelto un lugar remoto, alejado de los nuevos caminos y ejes económicos del Virreinato del Perú. La región fue prácticamente ignorada por el régimen virreinal (que no mandó edificar templos cristianos ni administró poblado alguno en la zona), aunque no por el hombre andino.

En efecto, el sector agrícola de Machu Picchu no parece haber estado completamente deshabitado ni desconocido: documentos de 1657[25]​ y de 1782[26]​ aluden a Machu Picchu, en tanto tierras de interés agrícola. Sus principales construcciones, sin embargo, las de su área urbana, no parecen haber sido ocupadas y fueron ganadas pronto por la vegetación del bosque nuboso.

Machu Picchu en el siglo XIX

En 1865, en el curso de sus viajes de exploración por el Perú, el naturalista italiano Antonio Raimondi pasa al pie de las ruinas sin saberlo y alude a lo escasamente poblada que era entonces la región. Sin embargo, todo indica que es por esos años cuando la zona empieza a recibir visitas por intereses distintos a los meramente científicos.

En efecto, una investigación actualmente en curso divulgada hace poco[27]​ revela información sobre un empresario alemán llamado Augusto Berns, quien en 1867 no solo habría «descubierto» las ruinas, sino que habría fundado una empresa «minera» para explotar los presuntos «tesoros» que albergaban (la Compañía Anónima Explotadora de las Huacas del Inca). De acuerdo con esta fuente, entre 1867 y 1870, y con la venia del gobierno de José Balta, la compañía habría operado en la zona y luego vendido «todo lo que encontró» a coleccionistas europeos y norteamericanos.[28]

Conectados o no con esta presunta empresa (cuya existencia espera ser confirmada por otras fuentes y autores), lo cierto es que es en esos momentos cuando los mapas de prospecciones mineras empiezan a mencionar Machu Picchu. Así, en 1870, el estadounidense Harry Singer coloca por primera vez en un mapa la ubicación del cerro Machu Picchu y se refiere al Huayna Picchu como «Punta Huaca del Inca». El nombre revela una inédita relación entre los incas y la montaña e incluso sugiere un carácter religioso (una huaca en los Andes Antiguos era un lugar sagrado).[29]​ Un segundo mapa de 1874, elaborado por el alemán Herman Gohring, menciona y ubica en su sitio exacto ambas montañas.[30]​ Por fin en 1880 el explorador francés Charles Wiener confirma la existencia de restos arqueológicos en el lugar (afirma «se me habló de otras ciudades, de Huayna Picchu y de Machu Picchu»), aunque no puede llegar al emplazamiento.[31]​ En cualquier caso, está claro que la existencia de la presunta «ciudad perdida» no se había olvidado, como se creía hasta hace algunos años.

Redescubrimiento de Machu Picchu (1894-1911)
 
Fotografía de Machu Picchu tomada en 1912 por Bingham.

Las primeras referencias directas sobre visitantes de las ruinas de Machu Picchu indican que Agustín Lizárraga, un arrendatario de tierras cusqueño, llegó al sitio el 14 de julio de 1902 guiando a los también cusqueños Gabino Sánchez, Enrique Palma y Justo Ochoa.[32]​ Los visitantes dejaron un graffiti con sus nombres en uno de los muros del templo del Sol que fue posteriormente verificado por varias personas.[33]​ Existen informaciones que sugieren que Lizárraga ya había visitado Machu Picchu en compañía de Luis Béjar en 1894.[34]​ Lizárraga les mostraba las construcciones a los «visitantes», aunque la naturaleza de sus actividades no ha sido hasta hoy investigada.[35]

 
El explorador estadounidense Hiram Bingham III en su tienda cerca de Machu Picchu en 1912.

Hiram Bingham, un profesor estadounidense de historia interesado en encontrar los últimos reductos incaicos de Vilcabamba, oyó sobre Lizárraga a partir de sus contactos con los hacendados locales.[36]​ Fue así como llegó a Machu Picchu el 24 de julio de 1911 guiado por otro arrendatario de tierras, Melchor Arteaga, y acompañado por un sargento de la guardia civil peruana de apellido Carrasco.[37]​ Encontraron a dos familias de campesinos viviendo allí, los Recharte y los Álvarez, quienes usaban los andenes del sur de las ruinas para cultivar y bebían el agua de un canal incaico que aún funcionaba y que traía agua de un manantial. Pablo Recharte, uno de los niños de Machu Picchu, guio a Bingham hacia la «zona urbana» cubierta por la maleza.[38]

Bingham quedó muy impresionado por lo que vio y gestionó los auspicios de la Universidad de Yale, la National Geographic Society y el Gobierno peruano para iniciar de inmediato el estudio científico del sitio.[39]​ Así, con el ingeniero Ellwood Erdis, el osteólogo George Eaton, la participación directa de Toribio Recharte y Anacleto Álvarez, y un grupo de trabajadores anónimos de la zona, Bingham dirigió trabajos arqueológicos en Machu Picchu desde 1912 hasta 1915, período en el que se despejó la maleza y se excavaron tumbas incas extramuros de la ciudad. La «vida pública» de Machu Picchu empieza en 1913 con la publicación de todo ello en un artículo en la revista de la National Geographic.

Si bien es claro que Bingham no descubre Machu Picchu en el sentido estricto de la palabra (nadie lo hizo dado que nunca se «perdió» realmente), es indudable que tuvo el mérito de ser la primera persona en reconocer la importancia de las ruinas, estudiándolas con un equipo multidisciplinario y divulgando sus hallazgos. Ello pese a que los criterios arqueológicos empleados no fueran los más adecuados desde la perspectiva actual,[40]​ y pese, también, a la polémica que hasta hoy envuelve la más que irregular salida del país del material arqueológico excavado[41]​ (que consta de al menos unas 46 332 piezas) y que recién en marzo de 2011 comenzó a ser devuelto al Perú.[42]

Machu Picchu desde 1915

Entre 1924 y 1928 Martín Chambi y Juan Manuel Figueroa hicieron una serie de fotografías en Machu Picchu que fueron publicadas en diferentes revistas peruanas, masificando el interés local sobre las ruinas y convirtiéndolas en un símbolo nacional.[43]​ Con el transcurrir de las décadas, y especialmente desde la apertura en 1948 de una vía carrozable que ascendía la cuesta de la montaña hasta las ruinas desde la estación de tren, Machu Picchu se convirtió en el principal destino turístico de Perú. Durante los dos primeros tercios del siglo XX, sin embargo, el interés por su explotación turística fue mayor que el de conservación y estudio de las ruinas, lo que no impidió que algunos investigadores notables avanzaran en resolver los misterios de Machu Picchu, destacando especialmente los trabajos de la Viking Found dirigida por Paul Fejos sobre los sitios incaicos del entorno de Machu Picchu («descubriendo» varios establecimientos del Camino Inca a Machu Picchu) y las investigaciones de Luis E. Valcárcel que relacionaron por primera vez el sitio con Pachacútec. Es a partir de la década de 1970 que nuevas generaciones de arqueólogos (Chávez Ballón, Lorenzo, Ramos Condori, Zapata, Sánchez, Valencia, Gibaja), historiadores (Glave y Remy, Rowe, Angles), astrónomos (Dearborn, White, Thomson) y antropólogos (Reinhard, Urton) se ocupan de la investigación de las ruinas y su pasado.

El establecimiento de una Zona de Protección Ecológica en torno a las ruinas en 1981, la inclusión de Machu Picchu como integrante de la Lista del Patrimonio Mundial en 1983 y la adopción de un Plan Maestro para el desarrollo sostenible de la región en 2005 han sido los hitos más importantes en el esfuerzo por conservar Machu Picchu y su entorno. Sin embargo, han conspirado contra estos esfuerzos algunas malas restauraciones parciales en el pasado,[44]​ incendios forestales como el de 1997, y conflictos políticos surgidos en las poblaciones cercanas en aras de una mejor distribución de los recursos obtenidos por el Estado en la administración de las ruinas.

Hechos recientes El 8 de septiembre del 2000, al grabarse un comercial publicitario de cerveza Cusqueña (Backus & Johnston), una grúa utilizada cae sobre la Intihuatana («reloj solar»), rompiendo cerca de 8 cm de la punta. El caso llevó a una demanda por parte del INC y la solicitud de la respectiva indemnización, en 2005.[45]​En julio de 2003 la cantante Gloria Estefan la visitó y grabó en sus paisajes el videoclip con letra del cantautor peruano Gian Marco para el tema «Hoy» del álbum Unwrapped.El 10 de noviembre de 2003 el Congreso del Perú emitió la ley 28100, que establece que el 10 % de los ingresos recaudados por el ingreso al Parque Arqueológico de Machu Picchu, administrado por el Instituto Nacional de Cultura, será destinado a la municipalidad de Machu Picchu.[46]​El 12 de julio de 2006 el Congreso del Perú emite la ley 28778 para la repatriación de los objetos arqueológicos que forman parte de la colección Machu Picchu del museo Peabody de la Universidad de Yale en los Estados Unidos, que fueron autorizados a salir del país por Decretos Supremo 1529 del 31 de octubre de 1912 y por Decretos Supremo 31 del 27 de enero de 1916.[47]​En junio de 2007, la actriz Cameron Diaz la visita para hacer un documental del programa 4Real de la cadena CTV.En 2007, el Gobierno del Perú decretó el día 7 de julio como el "Día del Santuario Histórico de Machu Picchu, Nueva Maravilla del Mundo", debido a que el 7 de julio de 2007 Machu Picchu fue nombrada como una de las ganadoras en la lista de las Nuevas maravillas del mundo.En septiembre de 2007, la Universidad de Yale manifestó que devolverá 4000 piezas arqueológicas encontradas por Hiram Bingham y que actuará como promotor de su exhibición en un museo itinerante y finalmente en un museo en el Cuzco.[48]​El 26 de octubre de 2015 el pueblo de Machu Picchu firmó por primera vez el acuerdo de hermanamiento de ciudades con Otama-mura, de la prefectura de Fukushima del Japón. Ambos pueblos llegaron al acuerdo de hermanamiento de ciudades por primera vez. El pueblo de Machu Picchu recibe muchas solicitudes de este acuerdo desde todo el mundo por ser Patrimonio Mundial de la Unesco, pero decidió firmar su primer acuerdo con Otama-mura, donde nació el primer alcalde del pueblo de Machu Picchu, Yokichi Nouchi (1895-1969), quien emigró a Perú a los veintiún años y contribuyó al desarrollo económico y turístico del lugar. Kendall, 1994: 102 Kendall, 1994: 103. Los ayarmaca aparecen mencionados en diferentes crónicas del siglo XVI como antagonistas de los incas en el período anterior al ascenso de Pachacútec. Valencia y Gibaja, 1992: 319 Según Rowe, eso se infiere de las crónicas del siglo XVI de Martín de Murúa y de Miguel Cabello Valboa (Rowe 1990: 143) El tema ha sido estudiado en Reinhard (1991) donde el autor encuentra abundantes indicios de alineaciones y relaciones visibles desde Machu Picchu entre montañas consideradas sagradas, huacas y el recorrido del sol en fechas clave del calendario andino. La fecha proviene de los documentos presentados por Glave y Remy (1983) y John Rowe (1990), que sugieren que Pachacútec hizo construir Machu Picchu en la década de 1450, el fechado radiocarbónico indica que en general la ciudad es de construcción más antigua, y de acuerdo a la datación obtenida por Reinaldo Chohfi y Rainer Berger solo corresponde a la época en cuestión algunas edificaciones del recinto 6 de las Colcas de Machu Picchu (Valencia y Gibaja 1992: 317). WaterHistory.org Lumbreras 2005 : http://machupicchu.perucultural.org.pe/presentacion.htm Archivado el 25 de junio de 2011 en Wayback Machine. Los estudios osteológicos de Eaton en 1912 y su revisión por Verano (Burger et al. 2003) son concluyentes en cuanto a que había en Machu Picchu pobladores, tanto de la costa norte peruana como del altiplano boliviano. Este hecho también fue notado por Chávez Ballón (1961) en su conocido estudio sobre la cerámica de Machu Picchu. La explicación más razonable es que se trataba de mitmaqkuna o mitimaes, colonos reclutados por el estado por cuestiones políticas (castigo o premio) para habitar trabajar en ciertas zonas del imperio alejadas de sus tierras de origen. Los trabajos del Proyecto Cusichaca (Kendall, 1988: 100) indican que se producía un 90 % de excedentes agrícolas en el área. ¿Qué se hacía de ellos? Todo indica que abastecían al aún más poblado Valle Sagrado y a la relativamente cercana capital inca en Cuzco Kendall, 1988: 99. Valencia y Gibaja: 324 Valencia y Gibaja 1992: 22 Un documento de 1568, el mismo usado para identificar Machu Picchu con la propiedad personal de Pachacútec, relata que las tierras de la quebrada de Picchu fueron dedicadas a ceremonias de culto a los muertos (Rowe 1990: 152), lo que es coherente con la teoría de la propiedad personal de Pachacútec Rowe, 1990: 143. Valencia y Gibaja 1992, 324 ; Kauffman 2006, 64; Lumbreras 2006: «Copia archivada». Archivado desde el original el 21 de agosto de 2008. Consultado el 25 de julio de 2008.  Kauffman, 2006: 67. Un funcionario español, en su viaje al reino de Vilcabamba en 1565, describió las inmediaciones del puente de Choquechaca -camino principal de la zona en los primeros tiempos coloniales- como lleno de "despoblados". Rowe, 1990: 140. Cuyo primer encomendero fue nada menos que el conquistador Hernando Pizarro (Glave y Remy, 1983: 6. Rowe, 1990: 142 Glave y Remy, 1983: 247. Ibid. Machu Picchu Valcárcel 1968. Glave y Remy: 191. Sobre el que se publicó un informe en el número 1745 de la revista Caretas de Lima Según el diario español ABC el 3 de junio de 2008 en [1], según el diario El País de España el 7 de junio de 2008 [2] La investigación sobre Berns, a cargo de Paolo Greer, refiere una lista de 57 contactos europeos y norteamericanos de posibles compradores, según el diario ABC de España A Machu Picchu la descubrió uno pero se la atribuyó otro Mariana Mould de Pease lo usa como portada de su libro de 2003, en el que revela la existencia de ambos mapas[3]«Copia archivada». Archivado desde el original el 23 de junio de 2010. Consultado el 25 de julio de 2008.  Wiener 1993: 362; Kauffman Doig 2006: 18 Mould 2003, 57. Hiram Bingham encontró el graffiti en 1911 como él mismo lo reconoce en su libro de 1922 (http://www.gutenberg.org/files/10772/10772-h/10772-h.htm). Luis Cossío lo vio en 1912. Posteriormente sería borrado por Bingham por obvios fines de conservación, aunque hay quienes con suspicacia sugieren que simplemente quiso eliminar a Lizárraga de la historia, quedando él solo como único descubridor. En sus notas personales, en todo caso, Bingham llama a Lizárraga «descubridor de Machu Picchu» (Mould 2003: 56) aunque los autores contemporáneos cuestionen la idoneidad de ese título http://www.arqueologiamericana.com.br/artigos/artigo_06.htm y http://www.labyrinthia.com/bingham.htm (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial, la primera versión y la última). Mould de Pease cita numerosos indicios que a su juicio ameritan investigar la historia de Lizárraga dada su supuesta afición a "coleccionar" tesoros; Mould 2003. Bingham, 1922: http://www.kellscraft.com/IncaLand/incalands10.html Bingham, 1963: 259 Bingham, 1963: 263. Bingham, 1913: 567 criterios que, sin embargo, predominaban en la naciente arqueología de entonces; según Lumbreras en «Copia archivada». Archivado desde el original el 14 de septiembre de 2008. Consultado el 25 de julio de 2008.  Alrededor de 5.000 piezas arqueológicas fueron expoliadas con destino a la Universidad de Yale en los EE.UU. con fines de estudio a cambio de que se devolvieran al Perú y se divulgaran los estudios practicados y las fotografías tomadas (Mould de Pease 2003 : 58). Si bien hubo disposiciones legales que permitieron el inicuo saqueo (el decreto supremo del 31 de octubre de 1912, firmado por el entonces presidente Augusto B. Leguía), éstas contravenían la legislación peruana entonces vigente. Sobre la posición peruana véase [4] Véase también [5] Piezas arqueológicas de Machu Picchu llegaron a Lima. Diario El Comercio. 30.03.2011 https://web.archive.org/web/20051024012028/http://www.casamerica.es/utilidades/expos/pag/2002/chambi.htm descritas críticamente por Valencia y Gibaja 1992: 275 LaUltima.com, Pedirán indemnización por 60 millones de soles por dañar Intihuatana Archivado el 5 de octubre de 2008 en Wayback Machine. Congreso del Perú, http://www.congreso.gob.pe (2003). «Ley 28100». Lima - Perú: Congreso del Perú. Consultado el 2007.  Congreso del Perú, http://www.congreso.gob.pe (2006). «Ley 28778». Lima - Perú: Congreso del Perú. Consultado el 2007.  «Yale to return Peruvian artefacts.» BBC News. 17/07/2007.
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