Caors

( Cahors )

Cahors (en francés oficial, pronunciado [kaɔʁ], Caors en occitano y pronunciado [kaˈurs, ˈkɔws, ˈkɔw]), es una ciudad y comuna de Francia. Situada en la región de Occitania, en el departamento de Lot, la prefectura del Lot es la ciudad principal del departamento. Es igualmente la ciudad principal de la mancomunidad de Grand Cahors.

Con 19.907 habitantes en una aglomeración de 41.607 habitantes, Cahors es la capital histórica de la antigua provincia de Quercy. Su gentilicio en francés es cadurciens (antiguamente cahorsins) y en occitano caorsins.

Elevada en un meandro del Lot, rodeada de colinas escarpadas y de altas mesetas calizas áridas, el casco histórico está dotado de un rico conjunto patrimonial de gran diversidad, heredado notablemente de la Antigüedad y de la Edad Media. ...Leer más

Cahors (en francés oficial, pronunciado [kaɔʁ], Caors en occitano y pronunciado [kaˈurs, ˈkɔws, ˈkɔw]), es una ciudad y comuna de Francia. Situada en la región de Occitania, en el departamento de Lot, la prefectura del Lot es la ciudad principal del departamento. Es igualmente la ciudad principal de la mancomunidad de Grand Cahors.

Con 19.907 habitantes en una aglomeración de 41.607 habitantes, Cahors es la capital histórica de la antigua provincia de Quercy. Su gentilicio en francés es cadurciens (antiguamente cahorsins) y en occitano caorsins.

Elevada en un meandro del Lot, rodeada de colinas escarpadas y de altas mesetas calizas áridas, el casco histórico está dotado de un rico conjunto patrimonial de gran diversidad, heredado notablemente de la Antigüedad y de la Edad Media.

La ciudad natal del político Léon Gambetta y del poeta Clément Marot es reconocida por su popular puente Valentré, incluido en la lista de Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO bajo el reconocimiento de Caminos de Santiago de Compostela, por su centro histórico de calles estrechas y sus ricos palacetes, por la Catedral de San Esteban y su claustro,[7]​ por su mercado tradicional premiado en 2018 como el mercado más hermoso de Mediodía-Pirineos, por su mercado de abastos del siglo XIX que constituye el alma de la ciudad.

Lugar turístico de importancia, célebre por sus viñas multiseculares,[8]​ su riqueza patrimonial y su gastronomía (trufa, foie gras, cordero de Quercy, melón de Quercy, nueces, azafrán, queso de Rocamadour, miel de causses, pastis quercynois, etc.), Cahors es una localidad típicamente meridional reconocida bajo la denominación de Villes et pays d’art et d’histoire y figurando entre los cuarenta Grands sites Occitanie Sud de France ya que presenta un patrimonio histórico, cultural y natural excepcional.

Dotada de espacios verdes naturales en la ciudad, Cahors es igualmente reconocida bajo la denominación de Jardins Remarquables. Destaca el Parc Tassart, situado detrás del Museo Henri-Martin, entre otros muchos jardines secretos cercanos a los principales monumentos de la ciudad.

Situada a una hora de Toulouse y de Brive-la-Gaillarde, el territorio constituye la puerta de entrada a la región de Occitania hacia el Gran Sur de Francia. Es el centro económico principal del departamento con 640 comercios de los cuales 500 se encuentran en el centro de la capital. Cahors cuenta igualmente con múltiples sectores económicos. Una pluralidad de ellos forman el tejido económico: turismo, patrimonio, energía, recursos agroalimentarios, salud, electrónica, servicios, medio ambiente, etc.

Beneficiada de un marco de vida de talla humana que se preserva, la ciudad cuenta, en el centro de la ciudad, con instalaciones culturales, deportivas, de ocio, de enseñanza y de salud: teatro a la italiana, complejo cinematográfico galardonado varias veces por su arquitectura contemporánea, centro universitario Maurice-Faure, museo Henri-Martin, centro hospitalario, complejo acuático Divonéo, auditorio, mediateca, conservatorio de música y de arte dramático, escena de música actual Les Docks, albergue juvenil Le CHAI, etc.

Las animaciones culturales y festivas, así como la amplia oferta comercial, singularizan la ciudad de Cahors, haciendo de su centro un lugar de vida, de comercio y de destino como núcleo de vida. Además, los espacios públicos están siendo progresivamente rehabilitados y el conjunto de calles del site patrimonial remarquable ha sido terminado (plazas de Champollion, Metges, Libération, Saint-Priest, Républicains espagnols, îlot du Pont neuf, etc.), contribuyendo de este modo a poner de manifiesto la profundidad histórica y patrimonial de los edificios circundantes.

Cahors fue la capital de los cadurci. Romana desde el siglo I de nuestra era, los ocupantes la llamaron Divona, e hicieron uso de la fons Divona, manantial de agua que aún suministra a la ciudad (fontaine des Chartreux). En época romana fueron famosos sus tejidos.

Sufrió una gran destrucción en el siglo VI por el paso de los austrasianos de Teodoberto. Fue ocupada por los visigodos y los musulmanes. Aunque la ciudad romana cubría casi todo el meandro del río, tras estos hechos la ciudad se redujo al espacio entre el actual bulevar Gambetta al oeste y el Lot al este. Saint Didier, obispo de Cahors de 636 a 655 fue el gran reconstructor.

 
Vista de la Catedral de Cahors.

En el siglo XIII, y gracias a los banqueros lombardos establecidos en el lugar, se transformó en un importante centro financiero. Este surgimiento también se vio favorecido por la geografía, al ser el río una vía de comunicación más segura que los caminos de la época. Todo ello generó un comercio importante. De 1316 hasta la Revolución francesa los obispos y los representantes de real compartían el señorío de la ciudad. El papa Juan XXII, nacido en la villa, estableció una universidad en 1331, que perduró hasta 1751 cuando fue absorbida por la de Toulouse.

 
Planta de la catedral

A mediados del siglo XIV, la guerra de los Cien Años obligó a reorientar la vida de la ciudad hacia un programa de defensas, incluyendo el Pont Valentré, fortificado. En este conflicto la ciudad pasó a control inglés, ya que aunque no fue nunca conquistada -ni se rindió a pesar de la peste negra- el tratado de Brétigny la asignó a Inglaterra. Solo la orden del rey de Francia hizo que los habitantes entregaran las llaves de la ciudad al enemigo, quien la controló hasta 1450, dejándola en la ruina.

El fin de la guerra señaló un reinicio inmediato de la actividad económica, sobre todo de la construcción.

El renacimiento, a diferencia del caso de muchas otras ciudades del sur de Francia, fue un periodo muy discreto para Cahors, donde sus manifestaciones fueron pocas.

En 1680, el obispo acuerda con los vecinos extramuros de la villa la autorización para traspasar las murallas, abriendo una perspectiva nueva para el desarrollo urbano de la ciudad.

Habrá que esperar al siglo XIX para asistir a la eclosión de la villa. Se recobra todo el terreno de la curva del Lot, y se elige como eje principal el viejo foso de las fortificaciones, actualmente bulevar Gambetta (Léon Gambetta nació en Cahors en 1838). La altura de los edificios se homogeneiza a inicios del siglo XIX (creación de terrazas). La villa pone en escena sus instituciones a lo largo del bulevar, que consigue entonces su aspecto actual: nuevo ayuntamiento (1837-1847), teatro (1832-1842), juzgados (1857), biblioteca (1890). En 1879 se restaura la catedral. Además, de Luis XVIII a la Tercera República, se emprenden grandes mejoras: saneamiento y nivelación del terreno, realineamiento de las calles, creación de muelles en el Lot, de jardines y paseos, y embellecimiento general de la ciudad.

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