Tell es-Sultan

تل السلطان (أريحا)

( Tell es-Sultan )

Tell es-Sultan (en árabe: تل السلطان, lit. "Colina del Sultán") también conocido como Tell Jericó (en hebreo: תל יריחו) o Antiguo Jericó, es un tell, yacimiento arqueológico en Cisjordania, nominado por la UNESCO,[1]​ ubicado junto al Campo de refugiados de Ein as-Sultan, dos kilómetros al norte del centro de Jericó. El tell estuvo habitado desde el X milenio a. C. y ha sido considerado como 'la ciudad más antigua del mundo', con muchos hallazgos arqueológicos importantes. El yacimiento también es notable por su papel en la historia de la arqueología levantina.

El área fue identificada por Charles Warren en 1868, por primera vez, como el sitio de la antigua Jericó en los tiempos modernos, sobre la base de su proximidad al gran manantial de Ein es-Sultan que que el biblista Edward Robinson había propuesto como el manantial de Eliseo, tres décadas antes.

Cazadores-recolectores natufianos, c. 10.000 a. C.

El primer asentamiento permanente en el sitio se desarrolló entre el 10.000 y 9.000 a. C.[1][2]​ Durante el período de frío y sequía del Dryas Reciente, era imposible habitar permanentemente en cualquier lugar. Sin embargo, Tell es-Sultan era un campamento popular para los grupos de cazadores-recolectores natufianos debido al cercano manantial de Ein as-Sultan. Estos cazadores-recolectores dejaron detrás de ellos una variedad de herramientas microlíticas en forma de media luna.[3]​ Alrededor del 9600 a. C., las sequías y el frío del estadio Dryas Reciente llegaron a su fin, lo que hizo posible que los grupos natufianos extendieran la duración de su estadía, lo que eventualmente llevó a alojamiento y asentamiento permanente durante todo el año. La construcción epipaleolítica en el sitio parece ser anterior a la invención de la agricultura, con la construcción de estructuras natufienses comenzando antes del 9000 a. C., el comienzo mismo de la época del Holoceno en la historia geológica.[4]

Neolítico precerámico, c. 8.500 a. C.
 
Cimientos de viviendas descubiertos en Tell es-Sultan, Jericó.
 
Estatua de un antepasado, Jericó, de hace c. 9000 años. Museo Arqueológico Rockefeller, Jerusalén.
Neolítico precerámico A (PPNA)

La fase Neolítico precerámico A en Tell es-Sultan (c. 8500 - 7500 a. C.)[5]​ vio el surgimiento de una de las primeras protociudades importantes del mundo. A medida que el mundo se calentaba, surgió una nueva cultura basada en la agricultura y la vivienda sedentaria, que los arqueólogos han denominado 'Neolítico precerámico A' (abreviado como PPNA), a veces llamada era "sultaniana" en referencia a la ciudad. Las aldeas PPNA se caracterizan por pequeñas viviendas circulares, enterramiento de los muertos bajo el piso de los edificios, dependencia de la caza salvaje, cultivo de cereales silvestres o domésticos y todavía sin uso de cerámica.

La ciudad de la era PPNA, un asentamiento de alrededor de 40.000 metros cuadrados, estaba compuesta de casas redondas de adobe, pero sin ninguna planificación de calles.[6]​ Las viviendas circulares se construían con ladrillos de barro y paja dejados secar al sol, que se enyesaban con mortero de barro. Cada casa medía unos 5 metros (16 pies) de ancho y estaba techada con maleza manchada de barro. Los hogares estaban ubicados dentro y fuera de las casas.[7]

La identidad y el número de habitantes de Jericó durante el período PPNA todavía está en debate, con estimaciones que van desde 200–300 hasta 2.000–3.000.[8][9]​ Se conoce que esta población había domesticado el trigo farro, la cebada y las legumbres y cazado animales salvajes.

La ciudad estaba rodeada por un enorme muro de piedra de más de 3,6 metros de alto y 1,8 metros de ancho en la base, encontrándose dentro una torre de piedra (denominada torre de Jericó), colocada en el centro del lado oeste del tell.[10]​ Esta torre fue la estructura más alta del mundo hasta la construcción de la pirámide de Dyoser, y la segunda torre más antigua después de la de Tell Qaramel.[11][12]​ El muro y la torre se construyeron alrededor del año 8.000 a. C.[13][14]​ Para la torre, las fechas de carbono publicadas en 1981 y 1983 indican que se construyó alrededor del 8.300 a. C. y permaneció en uso hasta c. 7.800 a. C.[10]​ Se ha estimado que el muro y la torre habrían necesitado, al menos, cien hombres durante más de cien días para construirse,[9]​ lo que sugiere algún tipo de organización social y división del trabajo.

Las principales estructuras resaltan la importancia del tell para la comprensión de los patrones de asentamiento del período sultaniano en el sur del Levante.[15]

Neolítico precerámico B (PPNB)

Después de algunos siglos, el primer asentamiento fue abandonado. Y después de la fase de asentamiento del PPNA, hubo una pausa de asentamiento de varios siglos, hasta que se fundó el asentamiento del Neolítico precerámico B en la erosionada superficie del tell. Este segundo asentamiento, establecido en 6.800 a. C., quizás represente la obra de un pueblo invasor que absorbió a los habitantes originales en su cultura dominante. Los hallazgos que datan de este período incluyen diez cráneos humanos enyesados y pintados para reconstituir sus características individuales.[16]​ Estos objetos o representan terafines o son un ejemplo temprano de retratos en la historia del arte, y se cree que se mantenían enterrados en las casas de sus herederos.[4][17]

La arquitectura consistía en edificios rectilíneos hechos de adobe sobre cimientos de piedra. Los ladrillos de adobe tenían forma de pan con huellas dactilares profundas para facilitar la ligazón. Ningún edificio ha sido excavado en su totalidad. Normalmente, varias habitaciones se agrupan alrededor de un patio central. Hay una sala grande (6,5 m × 4 m) y una segunda sala ligeramente más pequeña (7 m × 3 m ) que contiene divisiones internas. Las áreas restantes son pequeñas y presumiblemente se utilizaron para almacenamiento. Las habitaciones tienen suelos de terrazo rojo o rosado hechos de cal. Se han conservado algunas impresiones de esteras hechas de cañas o juncos. Los patios tienen pisos de barro.

La arqueóloga Kathleen Kenyon interpretó un edificio como un santuario. Contenía un nicho en la pared. Un pilar astillado de piedra volcánica que se encontró cerca podría haber encajado en este nicho.

Los muertos eran enterrados bajo los pisos o entre los escombros de edificios abandonados. Existen varios enterramientos colectivos. No todos los esqueletos están completamente articulados, lo que puede indicar un tiempo de exposición antes del entierro. Un escondite contenía siete calaveras. Se quitaban las mandíbulas y se cubrían los rostros con yeso; se utilizaban caracolas como ojos. Se encontraron un total de diez cráneos. También se encontraron cráneos modelados en Tell Ramad y Beisamoun.

Otros hallazgos incluyen pedernales, como puntas de flecha (espigadas o con muescas laterales), hojas de hoz finamente denticuladas, buriles, raspadores, algunas hachas de disco, obsidiana y obsidiana verde de una fuente desconocida. También había molinos de mano, martillos y algunas hachas talladas de diorita. Otros elementos descubiertos incluyen platos y cuencos tallados en piedra caliza blanda, husos hechos de piedra y posibles pesas de telar, espátulas y taladros, figuras de yeso antropomórficas estilizadas, figurillas antropomórficas y teriomórficas de arcilla de tamaño casi natural, así como cuentas de concha y malaquita.

Edad del Bronce

Siguió una sucesión de asentamientos desde el 4500 a. C. en adelante, siendo el más grande construido en el 2600 a. C.[16]

Tell es-Sultan estuvo continuamente ocupado hasta la Edad del Bronce Medio y destruido en el Bronce Final, después de lo cual ya no sirvió como centro urbano. La ciudad estaba rodeada por extensos muros defensivos reforzados con torres rectangulares y poseía una extensa necrópolis con tumbas de pozo verticales y cámaras funerarias subterráneas. Las elaboradas ofrendas funerarias en algunas de estas pueden reflejar el surgimiento de reyes locales.[18]

Durante la Edad del Bronce Medio, Tell es-Sultan era una pequeña ciudad prominente de la región de Canaán, alcanzando su mayor extensión de la Edad del Bronce en el período comprendido entre 1700 y 1550 a. C. Parece haber reflejado la mayor urbanización en el área en ese momento, y se ha relacionado con el surgimiento de los maryannu, una clase de aristócratas que usaban carros de guerra vinculados al surgimiento del estado de Mitani en el norte. Para Kathleen Kenyon "...la Edad del Bronce Medio es quizás la más próspera de toda la historia de Canaán... Las defensas... pertenecen a una fecha bastante avanzada en ese período...y había un revestimiento de piedra en gran escala... parte de un complejo sistema de defensas.[19]​ La ciudad de la Edad del Bronce cayó en el siglo XVI a. C., al final de la Edad del Bronce Medio, los restos de carbono calibrado de su capa de destrucción de la Ciudad-IV datan de 1617-1530 a. C. En particular, esta datación por carbono c. 1573 a. C. confirmó la precisión de la datación estratigráfica c. 1550 a. C. por Kenyon.

Edad del Hierro

Tell es-Sultan permaneció desocupado desde finales del siglo XV hasta los siglos X-IX a. C., cuando se reconstruyó la ciudad.[20]​ De esta nueva ciudad no queda mucho más que una casa de cuatro cuartos en la ladera este.[21]​ En el siglo VII a. C., Jericó se había convertido en una extensa ciudad, pero este asentamiento fue destruido en la conquista babilónica de Judá a principios del siglo VI a. C.[20]

Abandono del Tell

Después de la destrucción de la ciudad judaíta por los babilonios a finales del siglo VI a. C.,[20]​ todo lo que se reconstruyó en el período persa como parte de la restauración después del cautiverio de Babilonia, dejó muy pocos restos. El tell fue abandonado como lugar de asentamiento poco después de este período.[21]

Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas UNESCO «Prehistoric Cultures». Museum of Ancient and Modern Art. 2010. Consultado el 16 de noviembre de 2022.  Mithen, Steven (2006). After the ice: a global human history, 20,000-5000 BCE (1ª Harvard University Press. edición). Cambridge, Mass.: Harvard University Press. p. 59. ISBN 0-674-01999-7.  a b Freedman et al., 2000, p. 689–671. Nigro, Lorenzo (2014). «The Archaeology of Collapse and Resilience: Tell es-Sultan/ancient Jericho as a Case Study». Rome "la Sapienza" Studies on the Archaeology of Palestine & Transjordan 11: 272. Consultado el 17 de noviembre de 2022.  «Old Testament Jericho». OurFatherLutheran.net. 20 de febrero de 2008. Archivado desde el original el 20 de febrero de 2008. Consultado el 17 de noviembre de 2022.  Mithen (2006), p. 54. "Jericho", Encyclopædia Britannica a b Akkermans, Peter M. M.; Schwartz, Glenn M. (2004). The Archaeology of Syria: From Complex Hunter-Gatherers to Early Urban Societies (c. 16,000-300 BCE). Cambridge University Press. p. 57. ISBN 978-0521796668. Consultado el 17 de noviembre de 2022.  a b Barkai, Ran; Liran, Roy (noviembre de 2008). «Midsummer Sunset at Neolithic Jericho». Time and Mind 1 (3): 273–284 [279]. S2CID 161987206. doi:10.2752/175169708X329345. Consultado el 17 de noviembre de 2022.  Ślązak, Anna (21 de junio de 2007). «Yet another sensational discovery by Polish archaeologists in Syria». Science in Poland service, Polish Press Agency. Consultado el 17 de noviembre de 2022.  Mazurowski, R. F. (2007). «Pre- and Protohistory in the Near East: Tell Qaramel (Syria)». Newsletter 2006. Polish Centre of Mediterranean Archaeology, Universidad de Varsovia. Consultado el 17 de noviembre de 2022.  World's first skyscraper sought to intimidate masses, Arieh O'Sullivan, Jerusalem Post, 14 de febrero de 2011 Kenyon, Kathleen M. apellido2= Holland (1960). Excavations at Jericho: The architecture and stratigraphy of the Tell: plates. Excavations at Jericho 3. British School of Archaeology in Jerusalem. p. 6. ISBN 978-0-9500542-3-0. Consultado el 17 de noviembre de 2022.  Cremin, Aedeen (2007). Archaeologica: The World's Most Significant Sites and Cultural Treasures. Frances Lincoln. p. 209–. ISBN 978-0-7112-2822-1. Consultado el 17 de noviembre de 2022.  a b Trudy Ring; K. A. Berney; R. M. Salkin; N. Watson; S. La Boda; P. Schellinger, eds. (1994). «Jericho (West Bank)». International Dictionary of Historic Places: Middle East and Africa (Taylor & Francis). p. 367–370. ISBN 9781884964053. Consultado el 17 de noviembre de 2022.  Janson, H. W.; Janson, Anthony F. (2004). History of Art: The Western Tradition. Upper Saddle River: Prentice Hall Professional. ISBN 9780131828957. Consultado el 17 de noviembre de 2022.  Kuijt, 2012, p. 167. Kenyon, Kathleen Mary (1957). Digging up Jericho: the results of the Jericho excavations, 1952-1956. Praeger. p. 68 y 213-218. Archivado desde el original el 9 de abril de 2017. Consultado el 17 de noviembre de 2022.  a b c Jacobs, 2000, p. 691. a b Avraham Negev; Shimon Gibson, eds. (2001). «Jericho». Archaeological Encyclopedia of the Holy Land (Nueva York y Londres: Continuum). p. 256–260. ISBN 0-8264-1316-1. Consultado el 17 de noviembre de 2022. .
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