Ruta del Cares

Ruta del Cares

La ruta o senda del Cares es una ruta de senderismo del norte de España localizada en el parque nacional de los Picos de Europa —sendero de Pequeño Recorrido PR-PNPE 3[1]​— une el municipio leonés de Caín de Valdeón con el municipio asturiano de Poncebos. Es la ruta más concurrida de toda la cordillera Cantábrica. La ruta es parte de la antigua travesía que unía, siguiendo el profundo desfiladero que el corto río Cares ha tallado en el macizo, dos pequeños y remotos pueblos de montaña, el leonés de Posada de Valdeón y el asturiano de Poncebos. El sendero actual es el resultado del acondicionamiento y mejora en los años 1945-1950 de un camino que había sido construido para realizar un canal de alimentación de una pequeña central eléctrica inaugurada en 1921 en Camarmeña-Poncebos. Actualmente, una parte de la travesía, la que discurría entre Posada y Caín, ya puede hacerse por carretera y por eso ap...Leer más

La ruta o senda del Cares es una ruta de senderismo del norte de España localizada en el parque nacional de los Picos de Europa —sendero de Pequeño Recorrido PR-PNPE 3[1]​— une el municipio leonés de Caín de Valdeón con el municipio asturiano de Poncebos. Es la ruta más concurrida de toda la cordillera Cantábrica. La ruta es parte de la antigua travesía que unía, siguiendo el profundo desfiladero que el corto río Cares ha tallado en el macizo, dos pequeños y remotos pueblos de montaña, el leonés de Posada de Valdeón y el asturiano de Poncebos. El sendero actual es el resultado del acondicionamiento y mejora en los años 1945-1950 de un camino que había sido construido para realizar un canal de alimentación de una pequeña central eléctrica inaugurada en 1921 en Camarmeña-Poncebos. Actualmente, una parte de la travesía, la que discurría entre Posada y Caín, ya puede hacerse por carretera y por eso apenas es recorrida. La ruta actual es el tramo de algo más de 12 km, estrictamente pedestre, que corresponde a Caín-Poncebos (o Poncebos-Caín): discurre a media altura en la parte más agreste del desfiladero —también conocido como «la garganta divina»—, excavado en las paredes casi verticales de caliza gris, la mayor parte del tiempo sobrevolando peligrosos precipicios sin protección alguna.


El espectacular entorno, la escasa altitud a la que discurre —que evita los rigores climáticos de las zonas altas— y el moderado desnivel de la senda la convierten en ideal para la práctica del senderismo y en uno de los caminos pedestres más bellos de España:[2][3]​ en opinión de muchos, es la ruta peatonal más impresionante al alcance de cualquier persona sin experiencia en la montaña. De los más de dos millones de personas que anualmente visitan el parque nacional,[4]​ se estima que la ruta del Cares es la que recibe la mayor afluencia,[5]​ unos 300 000 visitantes.[6]

La ruta se realiza habitualmente en un trayecto de ida y vuelta en el mismo día, partiendo desde ambos extremos, en un doble recorrido de unos 12 km y con una duración de 6-8 horas de caminata dependiendo de la marcha del senderista. Una caminata a buen ritmo permite hacer la ruta Poncebos-Caín en 2 horas y media. Una variante consiste en continuar hacia el sur hasta Posada, lo que supone un total de unos 21 km (solo ida) desde Poncebos. El sendero no tiene ninguna dificultad técnica particular salvo no arrimarse en exceso al borde, aunque requiere un mínimo de forma física para caminar un día entero: es un lugar árido y muy caluroso en verano, sin puntos de descanso, por lo que es recomendable llevar comida y agua. Hay que prevenir la caída de piedras (estar atento si hay animales pastando por encima)y para evitar accidentes se recomienda la utilización de calzado adecuado. Incluso en días de niebla no tiene posibilidad de pérdida.

Antes de la existencia de este camino, la única comunicación entre los dos pueblos de Poncebos y Caín de Valdeón era un recorrido de más de 100 km que bordeaba las montañas circundantes. La ruta era la única comunicación entre ambos pueblos durante las nevadas de invierno que bloqueaban los puertos de montaña que tenían que franquear por carretera (y que sustituyó a «la terrible y dificultosa senda que en varios trayectos se perdía»,[1]​ a la que Julián Delgado Úbeda dedicó emotivos párrafos de su libro El Parque Nacional de la Montaña de Covadonga[2]​). El entorno geológico está formado por gargantas muy profundas, precipicios y empinadas montañas rocosas casi inaccesibles e inhóspitas.

El primer camino del Cares se excavó en la roca entre 1915 y 1921, durante la construcción de un amplio canal destinado al suministro de agua de la cámara de carga de Camarmeña, desde donde por una doble conducción con una caída de 230 m se alimenta las turbinas de la central hidroeléctrica de Poncebos. La orografía inaccesible de la garganta complicó mucho el trabajo de construcción, que requirió el uso de dinamita y de cuerdas de las que se descolgaban los trabajadores. Era entonces un camino estrecho destinado al mantenimiento del canal. Unas 500 personas participaron en la construcción del canal y del camino, muchos de ellos gallegos y la mayoría barrenistas, así como gentes de la zona; y 11 de ellas fallecieron en accidentes de trabajo,[3][4]​ en particular por caídas en el vacío.[5]

Luego, el camino se acondicionó y ensanchó entre septiembre de 1945 y junio de 1950, pasando a tener un ancho de un par de metros. Participaron 45 obreros, de los que dos murieron en accidente.

En 2011, un tramo del acantilado se derrumbó[3]​ al nivel de un túnel del camino, lo que ocasionó su cierre temporal y la posterior construcción de una pasarela en voladizo sobre el vacío para superar el desplome. El camino fue reabierto el 1 de julio de 2012.[3]

«Hasta entonces, el camino hacia Cabrales discurría a cientos de metros por encima del río, por las escarpadas laderas del Macizo Central. Este salía de Caín ya lato, rodeando el Canto. Luego atravesaba la canal de Dobresengos y remontaba la de la Cámara, equipada esta última en algunos lugares con «armaduras». Así se llegaba a los aislados pastos de la Cuesta Duja. Después se atravesaban los pastos hasta la Cda. el Cuebre, por donde se descendía a la Canal de Ría. De nuevo había que subir para alcanzar el Hdo. Turonero y pasar a Pando Culiembro. Desde esta última majada, perdida entre los espolones que caen de Amuesa, se podían alcanzar los estos puertos por la Canal de Piedra Bellida, o descender al Cares para bajar hasta Puente Poncebos.(...) Hoy solo algunos restos aprovechados por los escasos pastores que todavía frecuentan la zona.» Miguel Ángel Adrados (1993). Picos de Europa —Ascensiones y travesías de dificicultad moderada. Miguel Ángel Adrados. p. 165 (nota (1).  El Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, Julián Delgado Úbeda, páginas. 102-111 a b c «Senda del Cares (Picos de Europa)». topopyrenees.com (en francés). Consultado el 8 de febrero de 2016.  «Desde Caín a Abel». Finanzas.com. 9 de septiembre de 2014. Archivado desde el original el 16 de octubre de 2014. Consultado el 9 de octubre de 2014.  Carlos Herrera (21 septembre 2014). «Desde Caín a Abel». xlsemanal.com. Consultado el 17 de agosto de 2018. 
Fotografías por:
El Jim - CC BY 2.0
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